El 80% de las transacciones se realizan con dinero físico México se ubica entre los países con mayor uso de efectivo en el mundo. De acuerdo con datos de la Asociación de Bancos de México (ABM) y el Forex Cash Index 2025, 80% de las transacciones diarias en el país se realizan con billetes y […]
El 80% de las transacciones se realizan con dinero físico
México se ubica entre los países con mayor uso de efectivo en el mundo. De acuerdo con datos de la Asociación de Bancos de México (ABM) y el Forex Cash Index 2025, 80% de las transacciones diarias en el país se realizan con billetes y monedas, nivel comparable al de economías con alta informalidad.
En el ranking global, Etiopía encabeza la lista con 95% de operaciones en efectivo, seguido de Pakistán con 90%. Irak y Cuba comparten el tercer sitio con 85%, mientras que Jamaica y México empatan con 80%. Por debajo se encuentran Colombia (70%), Chile y Perú (60% cada uno).
En contraste, algunos países de América Latina y socios comerciales de México registran una menor dependencia del efectivo. Ecuador reporta 40% de operaciones en cash y Uruguay 30%. Brasil, la mayor economía de la región, apenas alcanza 22%, consolidándose como un mercado dominado por pagos electrónicos. En el marco del T-MEC, Estados Unidos registra 16% y Canadá 15%. Australia presenta el nivel más bajo del grupo, con solo 10%.
Informalidad y fiscalización, los principales factores
La ABM atribuye el alto uso de efectivo en México al temor a la fiscalización y a la persistencia de la economía informal. “En la medida en que vayamos reduciendo el efectivo de manera sustancial, hay mayor inclusión financiera, más productos bancarios, mayor movilidad social y menores costos de transacción, ya que el efectivo es caro y peligroso”, afirmó Emilio Romano, presidente de la ABM y director ejecutivo de Bank of America México.
Desde la perspectiva del sector financiero, una mayor digitalización de los pagos también permitiría contar con mejor información para ampliar la penetración del crédito, reducir costos y combatir actividades ilícitas.
Digitalización y “Ecosistema Cero” para MiPymes
En línea con la estrategia de digitalización impulsada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la banca propone acelerar la reducción del uso de efectivo durante este sexenio. En este contexto, y ante los cambios planteados por Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores para topar comisiones en tarjetas de débito y crédito, los bancos impulsan la creación de un “Ecosistema Cero” para micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes).
El objetivo es eliminar el costo como barrera de entrada a los pagos digitales, permitiendo que negocios no digitalizados acepten pagos electrónicos sin comisiones. A esto se suma la propuesta de elevar el monto máximo permitido en la cuenta N2, ampliando la capacidad operativa de pequeños comercios sin obligarlos a migrar a esquemas más complejos.
Otro frente clave es el fortalecimiento de CoDi y DiMo, plataformas del banco central que, hasta ahora, no han logrado una adopción masiva. La ABM plantea que ambos sistemas se activen de forma automática al abrir una cuenta y que se homologue su uso para facilitar pagos entre personas y comercios, reduciendo fricciones operativas y la dependencia de procesos largos como las claves SPEI.
Sectores prioritarios y el ejemplo de la CDMX
La estrategia bancaria también contempla atacar sectores donde el efectivo sigue dominando pese a su alta transaccionalidad, como carreteras, servicios gubernamentales y gasolineras, mediante esquemas preferenciales de tasas de intercambio para que el pago digital se convierta en el estándar.
Al respecto, BBVA México destacó los avances en la capital del país. Su director general, Eduardo Osuna, señaló que la Ciudad de México es un ejemplo de digitalización en el transporte público, con los pagos electrónicos en el Metro y el Metrobús.
“El transporte público de la Ciudad de México es ya casi sin efectivo. La gente se adaptó y hasta lo agradece porque se eliminan filas y el proceso es más sencillo. Ahí se ven los incentivos y cómo los usuarios adoptan lo digital”, afirmó.
La banca considera que replicar estos modelos en otros sectores podría acelerar la transición hacia una economía con menor uso de efectivo y mayor inclusión financiera.
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