México se impuso 3-2 a Brasil en un vibrante partido de leyendas disputado en el Estadio Azteca, donde la nostalgia y la emoción se hicieron presentes desde antes del silbatazo inicial. La aparición en las pantallas de Ronaldinho, con su característica sonrisa y ahora con el cabello canoso, encendió a la afición que acudió para […]
México se impuso 3-2 a Brasil en un vibrante partido de leyendas disputado en el Estadio Azteca, donde la nostalgia y la emoción se hicieron presentes desde antes del silbatazo inicial. La aparición en las pantallas de Ronaldinho, con su característica sonrisa y ahora con el cabello canoso, encendió a la afición que acudió para reencontrarse con figuras emblemáticas del futbol de las últimas décadas.
El exdelantero Oribe Peralta fue la figura del encuentro al marcar un doblete que encaminó la victoria del conjunto mexicano en un duelo que combinó espectáculo y recuerdos imborrables. Sin embargo, más allá del resultado, el evento también dejó al descubierto áreas de oportunidad en los operativos de movilidad y acceso al inmueble, a menos de dos meses del Mundial de 2026.
El “Coloso de Santa Úrsula” lució abarrotado con aficionados portando los colores de ambas selecciones, quienes pagaron entre 600 y cinco mil pesos para ver a ídolos como Kaká, Adriano, Julio César, Rafael Márquez, Luis Hernández y el propio Ronaldinho. No obstante, el acceso al estadio se convirtió en un desafío para muchos, quienes enfrentaron cierres viales, largas caminatas y complicaciones en el transporte público.
Pese a los avisos previos de las autoridades sobre cortes a la circulación y rutas alternas, los asistentes señalaron falta de organización, elevados costos de estacionamiento y poca orientación por parte de los elementos de seguridad. Algunos incluso tuvieron que caminar hasta un kilómetro para llegar al recinto.
El operativo, que contó con la presencia de cinco mil policías, no evitó que se registraran aglomeraciones en los accesos, lo que provocó que varios aficionados ingresaran incluso después de iniciado el encuentro.
Ya en la cancha, Brasil intentó imponer su característico “jogo bonito”, con Ronaldinho como principal protagonista. A sus 46 años, el brasileño sigue despertando ovaciones incluso en sus fallas, gracias a su talento y carisma que lo mantienen como uno de los jugadores más queridos por la afición.
Las anotaciones de Kaká y Adriano recordaron la grandeza del futbol brasileño, mientras que por México, Luis “Matador” Hernández también se hizo presente en el marcador. Sin embargo, fue Oribe Peralta quien selló la victoria con dos goles, reviviendo su etapa goleadora y desatando la euforia en las gradas.
El partido dejó una combinación de espectáculo, nostalgia y lecciones organizativas de cara a los próximos eventos internacionales que albergará el país.
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