El pacto sin precedentes para que el exministro mexicano de Defensa Salvador Cienfuegos sea liberado en las próximas horas desde Estados Unidos a México para que sea juzgado en su país supone una victoria diplomática y política para las autoridades mexicanas, aunque también podría representar un serio problema.
El Departamento de Justicia estadounidense solicitó este martes “la desestimación de los cargos penales contra Cienfuegos para que pueda ser investigado y, si corresponde, ser acusado, de conformidad con la legislación mexicana”.













