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Chiapas avanza en la creación de la principal fábrica de moscas estériles del país, una estrategia clave para controlar al gusano barrenador del ganado (GBG), un parásito que afecta gravemente a vacas, toros y otros animales de pastoreo, provocando lesiones e incluso la muerte si no se trata a tiempo. La planta, ubicada en Metapa […]
Chiapas avanza en la creación de la principal fábrica de moscas estériles del país, una estrategia clave para controlar al gusano barrenador del ganado (GBG), un parásito que afecta gravemente a vacas, toros y otros animales de pastoreo, provocando lesiones e incluso la muerte si no se trata a tiempo.
La planta, ubicada en Metapa de Domínguez, es parte de un esfuerzo binacional entre México y Estados Unidos, con una inversión conjunta de 51 millones de dólares: México aporta 30 millones y Estados Unidos 21. El objetivo es frenar la expansión de esta plaga desde el sur del país hacia el resto del territorio nacional.
La planta tendrá la capacidad de producir más de 100 millones de moscas estériles por semana. Estas moscas, que no pueden reproducirse, se liberarán en el ambiente para aparearse con hembras fértiles del gusano barrenador, bloqueando así la reproducción del parásito. Esta técnica de control biológico, conocida como “esterilización por irradiación”, ha sido efectiva en otras regiones del mundo.
Actualmente, México ya recibe insectos estériles desde una planta en Panamá, pero la nueva instalación en Chiapas permitirá duplicar la producción y reforzar el cerco sanitario que ha contenido el avance del gusano barrenador desde 2024, gracias al trabajo coordinado con ganaderos locales.
El Gobierno federal mantiene activa otra planta inaugurada en 2021, enfocada en proteger la producción hortofrutícola nacional, un sector con un valor superior a los 19 mil millones de dólares en exportaciones y consumo interno. La operación plena de la planta chiapaneca está prevista para el primer semestre de 2026.
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