Con tan sólo 28 años, Majo Aguilar sabe perfectamente qué quiere y hacia dónde va, pero esa seguridad y madurez hacia su carrera profesional como cantante no es una casualidad. A lo largo de su vida, la nieta de Flor Silvestre y Antonio Aguilar ha mamado el amor por la música mexicana y la responsabilidad de llevarla […]
Con tan sólo 28 años, Majo Aguilar sabe perfectamente qué quiere y hacia dónde va, pero esa seguridad y madurez hacia su carrera profesional como cantante no es una casualidad. A lo largo de su vida, la nieta de Flor Silvestre y Antonio Aguilar ha mamado el amor por la música mexicana y la responsabilidad de llevarla con el apellido que tiene a la mayor cantidad de lugares que pueda.
Para ella, su familia —la cual es parte de la cultura popular mexicana— ha sido siempre un motivo de admiración y de inspiración, sin compararse con ninguno de los integrantes, para luchar por sus metas y sus sueños, los cuales se materializan todos los días en forma de música.
“Creo va a sonar un poco payaso, pero la verdad, nunca he sentido ninguna presión porque yo no me intento comparar con nadie. Mi vínculo con mi familia es más de admiración, de una admiración muy profunda por mis abuelos, por todo ese camino que hicieron… algo impresionante.
A veces no entiendo cómo les dio la vida para hacer cientos de películas, cientos de discos, formar una familia preciosa, llevárselos de gira, no había ni siquiera las herramientas tecnológicas que hay ahorita. Entonces, mi vínculo siempre ha sido de admiración y mucho amor, también hacia mí misma y hacia la voz que tengo, porque tengo muchas cosas que decir” comenta la cantante.
Mis abuelos están presentes en absolutamente todo lo que hago porque, aunque conviví poco, bueno, con mi abuela Flor conviví muchísimo más que a mi abuelito Antonio, pues están presentes todo el tiempo. Es muy curioso incluso porque ustedes (los medios) me lo recuerdan, están todo el tiempo y de una manera muy especial.
De mi abuelita Flor creo que tengo lo rejega, lo necia para hacer las cosas, igual que mi abuelo, era muy terco, pero en el sentido bonito de la palabra, terco para con sus sueños. Yo siempre he sido muy necia con mis sueños y muy terca”, compartió Majo en entrevista con Excélsior.
El pasado 8 de septiembre la cantante lanzó el EP Una buena ranchera, con el cual, a lo largo de las cinco canciones que lo integran, hace un homenaje a compositores sudamericanos y, hasta cierto punto, también es una forma de agradecer al público de esa región del mundo el apoyo que le han brindado.
El año pasado, exactamente en pandemia, empezamos con selección de temas y fue hasta este año que ya empezamos a ver cuáles iban a ser las canciones que se iban a quedar. Para Una buena ranchera buscamos a muchos autores sudamericanos porque Mi herencia, mi sangre, el disco, tuvo un recibimiento precioso, pero específicamente en Sudamérica.
Fue una sorpresa bien bonita. Canciones que alcanzaron primeros lugares en la radio en Honduras, en El Salvador, entonces, quise corresponder a ese cariño.
El EP tiene la parte del amor a la música mexicana, y sobre todo esta parte de hacer las cosas con muchísima humildad… eso sí se lo mamé absolutamente a mis abuelos. Este trabajo en realidad es una celebración de América Latina”, agregó la cantante.
Majo tiene muchos planes para su futuro y no descarta que en algún momento pueda colaborar con compositores mexicanos como Erika Vidrio, Horacio Palencia o Cristian, a quienes admira. Y como buena representante de la familia Aguilar y de la música regional mexicana.
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