Muy, muy para tan, tan. Por Óscar Solórzano ¡Aguas, aguas!, decimos los mexicanos cuando queremos alertar a la gente, ¡aguas con el el hoyo!, ¡aguas con con el perro!, ¡aguas con la inundación! Y es que en estos tiempos de lluvias buena parte del oriente del Estado de México suele inundarse. Hay quien dirá que […]
Muy, muy para tan, tan. Por Óscar Solórzano
¡Aguas, aguas!, decimos los mexicanos cuando queremos alertar a la gente, ¡aguas con el el hoyo!, ¡aguas con con el perro!, ¡aguas con la inundación! Y es que en estos tiempos de lluvias buena parte del oriente del Estado de México suele inundarse.
Hay quien dirá que la culpa es de los Aztecas, pero no tanto, si bien ellos decidieron hacer su ciudad en medio de un lago, no fue sino hasta finales del siglo XIX que se aceleró la desecación de los lagos de Tezcoco, Chalco, Zumpango, Xochimilco y Tlahuac; se entubaron prácticamente todos los ríos de la ya enorme Ciudad de México, se cerraron los canales y se les olvidó a las autoridades que este lugar es una cuenca, no un valle.
Uno de los últimos lagos que se perdieron fue el de Chalco, hoy prácticamente inexistente y limitado a una pequeña zona colindante con Tlahuac; abarcaba todo lo que hoy es Valle de Chalco, de allí atravesaba toda la zona hasta llegar a lo que hoy queda, se alimentaba entre otros por el río de la Compañía, que también fue utilizado como canal de comercio y era hábitat natural de aves, peces y cientos de especies que migraron o de plano desaparecieron.
En la década de los 80, se separa lo que hoy es el Valle del municipio de Chalco, pero siguen compartiendo los mismos problemas, las inundaciones.
Pues donde hubo agua, agua habrá; la tierra tiene memoria y lo que fue un lago tarde o temprano lo volverá a ser, sin importar nuestras construcciones o las obras que desarrollemos para evitarlo.
Desde esta perspectiva, encontramos que hay lugares en la zona donde los charcos nacen, aún sin lluvias, lo que indica que el agua no viene del cielo, sino del subsuelo. Se han hecho obras importantes para mitigar el problema y lo más probable es que se logre por algún tiempo, pero en realidad se hace necesario un programa integral de urbanización, que tome en cuenta a la naturaleza como aliada y no como la enemiga a vencer.
Chalco podría recuperar su esplendor natural y convivir plenamente con él sin menoscabo de la población. Obviamente el proyecto tendría que ser integral entre los municipios, el estado e incluso la federación. Hay mucho por hacer en estos rubros.
Sorprende que aunque exista conciencia de esto se haya dejado de lado en decisiones importantes, como la idea de construir un aeropuerto en lo que también fue un lago.
Desde esta perspectiva, parece que frenar su construcción fue una buena idea, ya había claras muestras de emergimiento de agua. Lamentablemente no se pensó en el impacto social y económico que traería no solo a los habitantes de la zona sino a todos el país: ahuyentar inversiones, generar desconfianza y el enorme costo más de 113 mil 327 millones de pesos.
Según la Auditoría Superior de la Federación el cierre costó tres veces más de lo proyectado por el gobierno federal. Una cantidad que hoy seguramente sería de gran utilidad en la reactivación económica del país o para hacer frente a la pandemia que nos acosa.
Preocupa que una decisión de este tamaño no se tomara con análisis técnicos de viavilidad ecológica y de costo beneficio, sino en una pseudoconsulta popular, nebulosa, turbia y poco confiable. Según el gobierno pesó más el argumento ecológico de recuperar el lago, esto último sí lo aplaudimos.
Aunque por otro lado, es contradictorio que aún con los mismos argumentos del ecocidio, sigan en pie proyectos como la refinería en Dos Bocas, Tabasco, cuyo costo oscilará alrededor de los 8,900 millones de dólares, según cifras del propio director de PEMEX; 18,000 millones de pesos más de lo proyectado originalmente.
Si pensamos en que además se está apostando por energías poco amigables con la ecología resulta una aberración seguir con un proyecto así, cuando fue el mismo argumento que se empleó para cancelar el aeropuerto.
Eso sin contar la destrucción de los manglares de la zona y las múltiples veces que la obra se ha cubierto de agua, hay lugares que se inundan y hay proyectos que se hunden.
Así que ya saben, en eso quedamos.
@o_solorzano78
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