Por Óscar Solórzano En una Cámara de Diputados con la oposición completa y casi la totalidad de quienes defienden la Reforma Energética, este domingo se discutió la iniciativa con el texto casi íntegro que había enviado el presidente López Obrador para apoyar a su gobierno. Esta reforma planteaba muchos cambios importantes para nuestro país, uno […]
Por Óscar Solórzano
En una Cámara de Diputados con la oposición completa y casi la totalidad de quienes defienden la Reforma Energética, este domingo se discutió la iniciativa con el texto casi íntegro que había enviado el presidente López Obrador para apoyar a su gobierno.
Esta reforma planteaba muchos cambios importantes para nuestro país, uno de ellos era regresarle la titularidad energética al gobierno y quitársela a las empresas. Lo que desde luego hizo enojar a nuestros vecinos norteamericanos, quienes han insistido reiteradamente en que no pase la reforma tal como la proponen, pues implicaría romper algunos de los contratos que ya se tienen establecidos o qué actualmente están vigentes.
El debate sin embargo de esta reforma ya en la arena de las votaciones, en el pleno de la cámara, ha dejado mucho que desear, argumentos muy pobres y actuaciones lamentables. Las posiciones están tomadas y solamente se escuchan porras a favor o en contra de la aprobación, unos diciendo que el precio de la luz se va a encarecer si la reforma se aprueba, otros diciendo lo mismo, pero, si la reforma no se aprueba.
En términos generales podemos pensar que la reforma tiene pros y contras como todas y dependen en realidad del proyecto de nación que se tenga.
Más allá de estos gritos y del aplausómetro de los diputados, no se muestra ninguna sorpresa digna de ser tomada en cuenta, simplemente no pasa y esto se sabe prácticamente desde el principio de la sesión, pues la votaciones serán por bancadas, al más puro estilo corporativo, nada nuevo.
Esto representa sin embargo la primer tranca verdadera en el proyecto del presidente, quien hasta hace unos meses había logrado la aprobación de prácticamente todas las propuestas realizadas, ahora Morena se verá obligada a negociar, a abrirse al diálogo democrático que permita generar los consensos, si es que quieren que las próximas iniciativas se aprueben.
En las letras chiquitas de esta reforma estaba el litio, ese metal que ahora es el nuevo oro blanco por su utilidad para hacer las pilas de los autos eléctricos, los teléfonos celulares y las computadoras, lo que lo convierte en un material tan preciado como en su momento fue el petróleo.
Para que nos demos una idea de lo que estamos hablando: para 2016 el 18% de los autos eléctricos usaban baterías de litio, tres años después era el doble, 32%, se calcula que para 2030 represente cerca del 80 % del mercado, estamos frente a un metal preciosísimo y el más deseado en los próximos años.
México tiene unas reservas que van de entre los 1.7 y 4.3 millones de toneladas de litio, nos sitúa en noveno lugar mundial de reservas, así que explotación resulta urgente para llegar a tiempo al mercado
Como que esta reforma eléctrica no permitirá proteger al litio y anticipándose a este resultado, el presidente envió la iniciativa de reforma a la minería en la que coloca al litio como propiedad de la nación y hace que su explotación tenga que ser por parte del Estado.
Esto sin duda es una buena noticia pues permitirá detonar el desarrollo económico del país por lo menos en los próximos 50 años, con esta reserva se pueden hacer entre 200 y 800 millones de baterías lo que representaría una cantidad nada despreciable del pastel tecnológico.
En este momento nos queda proteger al litio, pues al hacerlo estoy seguro que cuidamos a nuestro país, y desde luego, a nuestra gente, así que ya saben, en eso quedamos.
@OscarSolorzanoMx
Los comentarios están cerrados