El papa León XIV celebró su primer Domingo de Pascua ante una multitud en la plaza de San Pedro, donde impartió la bendición Urbi et Orbi acompañada de un firme mensaje contra la guerra y contra quienes buscan imponerse mediante la fuerza y las armas. Sus palabras fueron interpretadas como una crítica indirecta hacia líderes […]
El papa León XIV celebró su primer Domingo de Pascua ante una multitud en la plaza de San Pedro, donde impartió la bendición Urbi et Orbi acompañada de un firme mensaje contra la guerra y contra quienes buscan imponerse mediante la fuerza y las armas. Sus palabras fueron interpretadas como una crítica indirecta hacia líderes mundiales, incluido su compatriota, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Primer pontífice estadounidense en la historia, León XIV hizo referencia al contexto internacional marcado por conflictos como los de Ucrania, Sudán e Irán. En su mensaje, pidió que quienes portan armas las dejen y exhortó a quienes tienen la capacidad de iniciar guerras a optar por la paz.
Sin mencionar nombres, también aludió a figuras como Vladimir Putin. Robert Prevost —nombre de nacimiento del pontífice— insistió en la necesidad de construir una paz basada en el diálogo, no en la imposición ni en el dominio: “No una paz forzada, sino una que nazca del encuentro entre las personas”, expresó.
Asimismo, llamó a abandonar las ambiciones de poder y confrontación en un mundo afectado por conflictos, odio e indiferencia, que generan una sensación de impotencia ante el mal.
A diferencia de sus predecesores, León XIV no hizo referencia a países o conflictos específicos en este mensaje de Pascua, rompiendo con la tradición seguida desde Juan Pablo II, quien utilizaba estas fechas para abordar directamente las crisis internacionales.
Este enfoque contrasta con su mensaje navideño anterior, en el que sí mencionó explícitamente situaciones en Israel, Palestina y Ucrania, además de promover el diálogo en América Latina.
Tras la ceremonia, el papa recorrió la plaza de San Pedro y parte de la vía de la Conciliación en el papamóvil, saludando a unos 50,000 fieles que se congregaron para celebrar la Pascua. Durante el recorrido, se detuvo en varias ocasiones para bendecir especialmente a niños, en medio del entusiasmo de los asistentes.
A diferencia de las últimas celebraciones de Semana Santa del papa Francisco, marcadas por su delicado estado de salud antes de su fallecimiento en 2025 a los 88 años, León XIV, de 70 años, participó plenamente en todos los actos litúrgicos, mostrando una notable vitalidad.
Su buena condición física ha sido una de las características más destacadas de estos días. No solo presidió todas las ceremonias, sino que también retomó la tradición de cargar personalmente la cruz durante el Viacrucis en el Coliseo, un gesto que no se veía desde 1994.
Ese mismo día, también participó en el rito de la liturgia de la Pasión, donde se le vio postrado en el suelo de la basílica de San Pedro, en señal de recogimiento por la muerte de Cristo.
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