El Papa León XIV presidió en la Basílica de San Pedro la Santa Misa por la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, elevando una súplica por la paz, la unidad y por autoridades que ejerzan el poder como un servicio. En su homilía —difundida por el Vaticano— el Pontífice subrayó la vigencia del mensaje guadalupano […]
El Papa León XIV presidió en la Basílica de San Pedro la Santa Misa por la Fiesta de la Virgen de Guadalupe, elevando una súplica por la paz, la unidad y por autoridades que ejerzan el poder como un servicio. En su homilía —difundida por el Vaticano— el Pontífice subrayó la vigencia del mensaje guadalupano en medio “de los conflictos y dolores de la actualidad” y recordó la promesa maternal de la Virgen: “¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?”, una certeza que, dijo, sostiene la vida incluso “cuando se torna insoportable”.
La celebración, inscrita en el calendario pontificio a las 16:00 horas de Roma, centró su reflexión en la maternidad de María como un llamado a reconocerse como hijos. Al evocar las palabras de Jesús en la cruz —“aquí tienes a tu madre”— el Papa insistió en que la fe se vive con obras y planteó la pregunta: “Madre, ¿qué debemos hacer para ser los hijos que tu corazón desea?”. La respuesta, afirmó, está en el consejo evangélico: “Hagan lo que Él les diga”.
Durante una plegaria amplia dedicada a los pueblos y sus autoridades, León XIV pidió a la Virgen enseñar a las naciones “a no dividir el mundo en bandos irreconciliables”, a desterrar el odio y a no permitir que “la mentira escriba su memoria”. Solicitó también que los gobernantes ejerzan su responsabilidad como un servicio, protegiendo la dignidad de cada persona y construyendo sociedades acogedoras. Asimismo, rogó por los jóvenes —para que encuentren fuerza y constancia en la fe— y por quienes se han alejado de la Iglesia, deseando que la mirada de María derribe “los muros que nos separan”. “Dentro de la Iglesia, Madre, tus hijos no podemos estar divididos”, afirmó.
El Papa encomendó además a las familias, a los educadores, a la vida consagrada y al clero, pidiendo hogares que sean “escuela de fe” y que quienes siguen a Cristo más de cerca sean sostenidos en la fidelidad cotidiana. Al finalizar, confió su ministerio para que las llaves recibidas sirvan “para atar y desatar y para redimir toda miseria humana”, con el deseo de que la Iglesia, como María, conserve siempre el Evangelio “en el corazón” como humilde servidora.
Esta celebración guadalupana es uno de los primeros acercamientos de León XIV a la comunidad latinoamericana en Roma desde su elección en mayo de 2025. Medios católicos destacaron que el Pontífice —el agustino y ex cardenal Robert F. Prevost— ha puesto especial énfasis en el diálogo y en el acompañamiento de las devociones populares.
El 12 de diciembre adquiere relevancia particular este año por la histórica afluencia de peregrinos en la Basílica de Guadalupe en Ciudad de México, donde cientos de miles llegaron con antorchas y estandartes en una de las mayores peregrinaciones del continente. En ese marco, la presidenta Claudia Sheinbaum extendió una invitación oficial para que el Papa visite México con motivo de esta fecha mariana.
El acto litúrgico en San Pedro formó parte de la jornada guadalupana del Vaticano, con transmisión de Vatican Media y cobertura de medios internacionales, que confirmaron la presidencia directa de León XIV en la celebración vespertina.
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