Por Óscar Solorzano En cuanto a política internacional este gobierno vive uno de sus mejores momentos, no sólo me refiero a este sexenio sino a los pasados, no cabe duda que la gestión de la Secretaría de Relaciones Exteriores ha tenido un papel excepcional. Como si no hubiera sido suficiente con que México presidiera el […]
Por Óscar Solorzano
En cuanto a política internacional este gobierno vive uno de sus mejores momentos, no sólo me refiero a este sexenio sino a los pasados, no cabe duda que la gestión de la Secretaría de Relaciones Exteriores ha tenido un papel excepcional.
Como si no hubiera sido suficiente con que México presidiera el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la reciente cumbre de los jefes de estado de América del Norte salió, podríamos decirlo, redondita.
Seguramente recuerdan aquella selfie en la que Obama y Trudeau salen abrazados y sonrientes, mientras que el representante de nuestro país se cuela por atrás, en una sillita por allá al fondo, ese humillante sabor de boca ha quedado atrás, hoy López Obrador se retrató en lo que daba la impresión de una reunión entre iguales.
La herida dignidad de nuestro país parece estar en camino de restituirse o al menos de no hundirse más. México acaparó la agenda, y aunque habrá que conocer las letras chiquitas de cada acuerdo, si algunos de ellos se cumplen, bien podría derivar en un enorme beneficio para nuestro país.
Los temas más relevantes: cooperación conjunta en la pandemia lo que podemos traducir en más vacunas; mermar el tráfico de armas para México, bien sabemos el papel de estas armas en los altos índices de violencia; comprometerse con proyectos para mitigar el cambio climático, una necesidad sobretodo en la explotación del petróleo, gas, carbón, además de las minas y energía eléctrica; hacer algo decisivo ante la migración, un beneficio directo para los más de 11 millones de mexicanos que viven en tierras estadounidenses.
El que podría resultar más beneficioso para nosotros y también más riesgoso es el fomento a la competitividad, que si bien obligará a México a poner atención en temas como la seguridad, la capacitación de personas, a la mejora en las condiciones laborales, puede generar serios problemas con sindicatos, migrantes y la cerrada política fiscal de terror que se ha implementado desde el propio gobierno a través de la Secretaría de Hacienda.
Seguramente parte del costo que tendremos que pagar será continuar con la drástica política migratoria que nos ha convertido en un muro de 2 millones de kilómetros cuadrados, permitir la minería canadiense y repensar la reforma eléctrica.
Sorprendió a todos el cambio de discurso radical del presidente López Obrador quien al dirigirse a los otros mandatarios, y desde luego a la prensa internacional, habló con números de la macroeconomía y de la necesidad de hacer frente a los gigantes asiáticos, en especial a China, de una manera conjunta, con la visión de una América del Norte unificada.
Me parece que esta es la primera vez que un representante de México mira a los grandes desde una perspectiva ventajosa a partir de sus propias debilidades y diferencias.
Es una realidad que México necesita de manera urgente las mieles económicas derivadas del comercio con Estados Unidos y Canadá, pero ellos también nos necesitan para no perder los beneficios que tienen frente a los mercados internacionales: desde mano de obra hasta el cruce de mercancía de un océano a otro.
Aquí la gran oportunidad que tiene nuestro país para montarse en las economías del norte y ser el vértice entre éstas, con el resto de América y el mundo.
Los mercados reaccionaron a nuestro favor, al cierre del jueves el peso había recuperado 58 centavos, sin embargo, al siguiente día la tendencia regresó a la baja, sigió perdiendo terreno frente al dólar y la bolsa acumuló una pérdida el 1.21% en la semana.
Lo que hace pensar que los grandes inversionistas siguen percibiendo incertidumbre y no acaban de confiar en el gobierno de nuestro país, que dicho sea de paso, ha tenido la inflación más alta de los últimos 20 años, cercana al 7%.
Queda por ver cuál será el desenlace de esta historia, si todo ese discurso será de verdad un motor de cambio o simplemente, como bien lo sabe hacer el presidente, les dijo lo que querían escuchar. Así que ya saben, en eso quedamos.
@OscarSolorzanoMx
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