Por Óscar Solórzano Como marco está el Gran Permio de México, ese espectáculo fifí que según la Jefa de Gobierno no debería ser parte del presupuesto de la capital, pero que en este mes sirvió para promocionar la imagen de la Ciudad y, de paso, la de la propia Claudia Sheinbaum. Y es que […]
Por Óscar Solórzano
Como marco está el Gran Permio de México, ese espectáculo fifí que según la Jefa de Gobierno no debería ser parte del presupuesto de la capital, pero que en este mes sirvió para promocionar la imagen de la Ciudad y, de paso, la de la propia Claudia Sheinbaum.
Y es que en Morena ya están muy empezadas las carreritas por la silla presidencial, tal parece que la oposición real está adentro, pues los suspirantes a candidatos ya empezaron con su promoción.
El fin de semana pasado pudimos ver que al menos dos medios internacionales, The Economist y El País, dedicaron sus páginas a la Jefa de Gobierno con el claro señalamiento, no una insinuación sutil sino primeras planas y titulares, que ella sería la próxima candidata presidencial y la heredera de López Obraor.
Sheinbaum negó que fuera una promoción, según ella son entrevistas que le hicieron y ha sido el destino el que decició que se publicaran todas durante el mismo tiempo, mientras los refelctores estaban en la Cumbre de los Jefes de Estado de América del Norte, en la que el Secretario de Relaciones exteriores acaparó la atención general.
Sobra decir que los demás suspirantes hicieron entripado y sus propios señalamientos: Fernández Noroña se autoproclamó como el candidato ideal, según dijo él mismo, que le dijo un grupo de gente a él, en un sondeo que él mismo hizo; y Monreal, quien fue muy claro al declarar que se debía tener un sistema distino al reinante en Morena, para poder elegir al mejor candidato; Ebrad, no dijo nada, al menos no en los medios, lo que de alguna manera resulta un poco más digno.
Parece que otra vez tendremos una sucesión adelantada, lo que no sería un problema si no fuera por los asuntos urgentes que enfrentamos. Por mencionar algunos, la Ciudad de México sigue con altísimos niveles de inseguridad, según el INEGI al menos el 66.4% de los mexicanos se sienten inseguros.
Y eso no es todo, las nuevas variantes del virus SARS-COV-2 ya están encendiendo las alarmas en varios países de África y Europa, donde ya se ha vuelto al confinamiento y las medidas restrictivas, pues la nueva cepa Ómicron se contagia mucho más rápido que la Delta y no se sabe si las vacunas serán eficaces contra ella.
En este contexto, mientras el mundo y la OMS recomiendan reforzar las medidas sanitarias y el propio Secretario de Salud dice que ya se pueden observar indicios de una cuarta ola de contagios, en la CDMX se anuncia que todo sigue en verde, se realizan los festivales de música sin medidas de seguridad al igual que los partidos de fútbol.
El golpe de Ómicron a México ya se empieza a asentir, por si no fuera suficiente la inflación más alta de los útimos 20 años, el 7%, ahora el dólar se encuentra arañando los $22,50, aunque parece que esto último no solo es por los contagios, se dice que a los mercados nacionales e internacionales no les gustó mucho que Arturo Herrera no fuera el candidato para dirigir el Banco de México, así que regresó la desconfianza al grado de afectar nuestra economía nacional. También se habla de que la crisis es global, lo que es verdad, pero mientras vemos a otros países tomando medidas, nosotro seguimos reposando en la silla de la indiferencia.
La realidad nacional no se ve nada sencilla, de allí que adelantar las campañas por casi tres años no se antoja como la mejor estrategia para lograr la estabilidad, nos gustaría más ver a la propia Jefa de Gobierno preparándose para esta cuarta ola, intentar prevenirla, pues de ser tan alarmante como la que está surgiendo en Europa, le reventará en las manos y a nosotros en la cara. Así que ya saben, en eso quedamos.
@OscarSolorzanoMx
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