Por Óscar Solórzano En medio de las transiciones de gobiernos locales, cambio de diputaciones y una adelantada carrera por la gobernatura, el Estado de México no solo enfrenta el problema de la inseguridad del que tanto hemos hablado o el de inundaciones que también hemos tocado en esta columna. Hay problemas silenciosos de los que […]
Por Óscar Solórzano
En medio de las transiciones de gobiernos locales, cambio de diputaciones y una adelantada carrera por la gobernatura, el Estado de México no solo enfrenta el problema de la inseguridad del que tanto hemos hablado o el de inundaciones que también hemos tocado en esta columna. Hay problemas silenciosos de los que se habla poco, me refiero desde luego a la salud, que, aunque ahora por la pandemia está ante los ojos de todos, en el Estado de México., venimos arrastrando un rezago enorme que explotará más temprano que tarde, o mejor dicho, que ya está explotando y como diría cierto comentarista: “…y nadie hace nada”.
Empecemos por un dato, la mortandad, si bien la salud afecta directamente a la calidad de vida, los problemas en este rubro repercuten en las muertes, tan solo de enero a agosto del 2020, se registraron en todo el país 184,039 más muertes que en el mismo periodo del año anterior, de esas 84,185 son del Estado de México.
La pandemia ha sido un factor determinante, sin duda, pero bien sabemos que el virus SARS Cov 2 afecta sobretodo a aquellas personas que tienen comorbilidades por ejemplo: enfermedades cardiacas, diabétes, cáncer, obesidad; aquí es donde nuestro estado tiene mucho trabajo por hacer.
Hasta el día de hoy el virus COVID-19 ha pegado fuerte en nuestra entidad, alrededor de 176 mil enfermos de los cuales 23,386 perdieron la batalla. Específicamente en Chalco 7,366 enfermos contra 1,266 fallecidos.
Para entender la dimesión de estos datos veamos lo siguiente: la media de letalidad mundial está alrededor del 2%; en México es de casi el 7%, que ya es bastante alto, pero en el Estado aumenta hasta el 13%. La situación de Chalco es aún más dramática porque aquí muere el 17% de las personas que se enferman de COVID.
Si buscamos algunas explicaciones que nos permita conocer qué pasa en el municipio y en el estado, veremos que en Chalco existen apenas 20 espacios gubernamentales para la atención, de los cuales 2 son hospitales, 4 unidades móviles y 14 unidades médicas urbanas, por cierto, en abandono o casi. Lo que es a todas luces insuficiente para la atención del casi medio millón de chalquenses.
Esta falta de atención médica impacta en la letalidad y en la calidad de vida de las personas, los municipios conurbados a la Ciudad de México presentan las prevalencias más altas de sobrepeso y obesidad de todo el país, de las personas de entre 12 y 19 años el sobrepeso es del 32% y del 41% en mayores de 20 años, somos un municipio de gordillos.
El sobrepeso tiene una relación directa con enfermedades cardiacas que, durante el 2020, ostentaron el primer lugar de mortalidad del país, pero también con las de COVID-19 que estaban en el segundo puesto y la diabetes que ocupó el tercero.
Para los mexiquenses, en 2019, las enfermedades del corazón fueron las causantes de un 25% de las muertes de la entidad, le siguieron las endócrino metabólicas, como la diabetes, con el 21%; los tumores con el 12% y las respiratorias con el 9%.
Las afecciones cardiovasculares podríamos clasificarlas como una pandemia permanente que parece no importarle a nadie. Lo incomprensible es que pueden ser tratadas, en su mayoría, y casi todas prevenibles.
Lo mismo sucede con la diabetes, tan sólo el ISEM atiende a más de 124 mil pacientes con problemas de glucosa y se calcula que cada año surgen al menos 15 mil nuevos casos.
Ambas enfermedades son degenerativas, no contagiosas y relacionadas directamente con los hábitos de vida: sedentarismo, sobrepeso, obesidad, exceso de alcohol o tabaco, entre otras.
Bastaría una alimentación adecuada para lograr una disminución de estas afecciones y una mejor calidad de vida para lo chalquenses y en general para todos los habitantes del Estado de México.
Habilitar espacios seguros para ejercitarse y crear comedores comunitarios en las zonas de más alta marginación podrían ser dos alternativas que modifiquen la balanza entre la vida y la muerte.
Así que ya saben, en eso quedamos.
@OscarSolorzanoMx
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