Por Alejandro Álvarez Manilla Me parece que actualmente todos tenemos una duda: ¿Por qué las administraciones pasadas eran fuertemente criticadas?, por la manera que tenían de reprimir las manifestaciones ciudadanas y ahora no se dice nada por la contención que se ha hecho en la Ciudad de México para evitar que las manifestaciones del 8 […]
Por Alejandro Álvarez Manilla
Me parece que actualmente todos tenemos una duda: ¿Por qué las administraciones pasadas eran fuertemente criticadas?, por la manera que tenían de reprimir las manifestaciones ciudadanas y ahora no se dice nada por la contención que se ha hecho en la Ciudad de México para evitar que las manifestaciones del 8 de marzo, “Día Internacional de la Mujer”, sobre todo con el blindaje que se Hizo a Palacio Nacional desde el pasado viernes.
Sí, sabemos que hay grupos “anarquistas” que gustan de dañar y, hasta destruir todo lo que se encuentra a su paso, ya sean parabuses, vitrinas, aparadores y ventanas; que hay grafiteo en paredes y, hasta saqueo a tiendas de conveniencia, además de vandalizar monumentos y edificios históricos.
Sin embargo está la otra parte, la de las protestas legítimas, por lo que me es inverosímil la justificación de las vallas a Palacio Nacional bajo el argumento de que: “es un muro de paz que garantiza la libertad y protege de provocaciones”.
Hay que recordar, en 1975 la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaro este día como “el Día Internacional de la Mujer” y, dos años después se le cambio el nombre a el “Día internacional de la Mujer y la Paz Internacional”. Para quienes tengan la duda, este día nació en conmemoración a los hechos ocurridos el 8 de marzo de 1857, donde 146 mujeres perdieron la vida en el incendio de una fábrica de camisas en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos.
Estas mujeres fueron encerradas por el dueño de la fábrica quien, quería impedir se unieran a las manifestaciones de otras mujeres trabajadoras quienes alzaron la voz en las calles de la Gran Manzana para exigir mejores salarios, horarios laborales dignos y el derecho a votar, todo esto bajo el lema “Pan y Rosas”.
¿Hay razones para seguir la lucha? Les comparto algunos datos: dos mil 700 millones de mujeres no pueden acceder a las mismas opciones laborales que los hombres. En 2019, menos del 25 por ciento de los parlamentarios eran mujeres. Una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia de género. De las 500 personas en puestos de jefatura ejecutiva que lideran las empresas con mayores ingresos en el mundo, menos del siete por ciento son mujeres.
En los 92 años de historia que tienen los Premios Oscar, sólo cinco mujeres han sido nominadas en la categoría de Mejor Director, de las cinco, sólo la directora Kathryn Bigelow ganó la codiciada estatuilla.
De acuerdo con las proyecciones que se han hecho, será hasta el 2086 cuando se pueda cerrar la brecha salarial, esto siempre y cuando continúe la tendencia actual.
Así pues, me parece que la 4T debe poner atención. Con los datos reales de la situación actual de nuestro país y más con un 2020 que vino a cambiar la vida de muchas mujeres, el Covid-19 no solo afecto la economía y la educación, frenó también el crecimiento de muchas mujeres, ya fueran profesionistas, maestras o amas de casa.
Algunos estados, como Querétaro, el presidente Municipal de la capital creó el programa “Con Ellas”, donde se empodera a las mujeres para incentivar sus capacidades y habilidades con el único fin de mejorar su condición de vida, programa cuyo éxito ha derivado en que se replique ya en varias entidades de la República.
Lo único que se necesita hoy es voluntad y ganas, no regresar a las prácticas represoras, ni a los muros y mucho menos poner por delante las voluntades y ocurrencias. Se está, en el mejor momento de actuar y saber dialogar para poder tener los resultados y sacar adelantes las tan esperadas promesas de campaña.
“Bendito México tan cerca de dios y no tan lejos de Estados Unidos”…
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