De política por Alejandro Álvarez Manilla De confrontación la vida actual de los mexicanos. Desconocemos el rumbo escuchamos y vemos, los discursos seductores del presidente Andrés Manuel López Obrador y, con ellos desacredita toda expresión mediática y retomar hechos retóricos del pasado. Las turbulencias dentro del gobierno que genera pugnas entre moderados y radicales de […]
De política por Alejandro Álvarez Manilla
De confrontación la vida actual de los mexicanos. Desconocemos el rumbo escuchamos y vemos, los discursos seductores del presidente Andrés Manuel López Obrador y, con ellos desacredita toda expresión mediática y retomar hechos retóricos del pasado.
Las turbulencias dentro del gobierno que genera pugnas entre moderados y radicales de MORENA, ahora transformadas de activistas a servidores públicos traen en jaque la administración y, no permiten que la actividad se desarrolle.
El triunfo electoral de hace más de dos años aún no llega al gobierno, no saben qué hacer ni cómo hacerlo. La burocracia les ha envuelto provocado a esa mezcla de personajes de diversas tendencias y grupos que no ha sido la adecuada para gobernar o administrar al país desde el gobierno federal.
Pese a ello, el Presidente coloca más afines a su postura política en cargos de gobierno, que son carentes de preparación es decir el 90 de confianza y el 10 experiencia como él mismo lo ha expresado.
También, el Ejecutivo federal da mensajes de aliento. Como ya se controla la pandemia, ya hay crecimiento económico y, generación de empleos que confunde con los apoyos de asistencia social.
La triste realidad es que, el país no tiene ruta, ni meta a cumplir real. Hay declaraciones prometedoras que no se cumplen y decisiones sin respuesta. Pero la realidad es que el Presidente está con pocos funcionarios de primer nivel a su lado, es decir Secretarios de Estado que realmente puedan desempeñar la función encomendada.
A 20 meses de gobierno aún no ha definido su proyecto formal de gobierno, y a ello sumada la epidemia le ha complicado la situación. López Obrador gasta su tiempo en emendar la plana de errores de su gabinete. De ello da cuenta los cinco días hábiles de la semana en sus conferencias matutinas al responder los cuestionamientos de periodistas.
Ese tiempo gastado, debe dedicarlo a exigir cuentas reales y precisas a su equipo de trabajo, ya que gobierna un país dañado por la crisis económica, la pandemia y el negro pasado manchado por la corrupción, corrupción que ahora asfixia y entorpece nobles actividades como la turística y la farmacéutica, ello en detrimento de millones de mexi8canos a quienes sus empleos han sido afectados.
Hoy es tiempo de reflexionar y, poner un alto en el camino para no dejar que agosto sea un mes, que enlute más hogares mexicanos por la violencia y el COVIN-19. Y decir a sus colaboradores esa frase que el empresario Alejandro Martí expreso en Palacio Nacional hace más de una década. “Si no pueden renuncien”
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