Para millones de millennials, la idea de una jubilación tranquila parece más una ilusión que una meta alcanzable. A diferencia de generaciones anteriores, hoy enfrentan empleos inestables, un alto costo de vida y sistemas públicos de pensiones cada vez más frágiles. ¿Las razones? Sueldos bajos, precariedad laboral, dificultades para ahorrar y una natalidad en declive […]
Para millones de millennials, la idea de una jubilación tranquila parece más una ilusión que una meta alcanzable. A diferencia de generaciones anteriores, hoy enfrentan empleos inestables, un alto costo de vida y sistemas públicos de pensiones cada vez más frágiles.
¿Las razones? Sueldos bajos, precariedad laboral, dificultades para ahorrar y una natalidad en declive que compromete la sostenibilidad de los sistemas de retiro.
“Aunque el panorama es complejo, no es imposible construir una vejez con estabilidad financiera”, asegura Javier Rivas, director del Máster en Finanzas de EAE Business School.
Rivas subraya que se requiere educación financiera, disciplina y comenzar cuanto antes. Aunque la capacidad de ahorro sea baja, empezar desde jóvenes, incluso con montos pequeños, puede marcar una gran diferencia gracias al poder del interés compuesto.
“Automatizar el ahorro mensual, aunque sea del 5% del ingreso, ayuda a no gastarlo sin darse cuenta y a formar un fondo de retiro con el tiempo”, explica.
El primer paso es entender cuánto se necesita para jubilarse y a qué edad se espera hacerlo. Existen simuladores en línea que ayudan a calcular el ahorro necesario mes a mes. A partir de ahí, se pueden elegir opciones accesibles para comenzar:
Opciones para invertir a largo plazo:
Fondos de pensión voluntarios: Diseñados para el retiro, ofrecen beneficios fiscales en varios países.
Fondos indexados o ETFs: Replican mercados amplios, son de bajo costo y eficientes a largo plazo.
Cuentas de ahorro programado o depósitos a plazo: Ideales para perfiles conservadores.
Invertir en educación continua: Puede abrir puertas a mejores sueldos o actividades secundarias.
Ahorro con estrategia: la regla 50/30/20
Una fórmula básica y efectiva para organizar las finanzas personales:
50% para necesidades básicas (renta, comida, servicios)
30% para estilo de vida (ocio, viajes, consumo)
20% para ahorro o pago de deudas
Este esquema es flexible y se puede ajustar a distintos niveles de ingresos. Además, apoyarse en herramientas digitales —como apps de presupuesto o bancos móviles— facilita el seguimiento y la toma de decisiones inteligentes.
“No se trata de elegir una sola vía, sino de crear un portafolio equilibrado entre seguridad, liquidez y crecimiento”, concluye Rivas. “Revisar gastos, evitar deudas innecesarias y aprovechar beneficios como cashback o programas de lealtad son hábitos que suman en el camino hacia una jubilación posible”.
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