Israel y Líbano iniciaron este martes en Washington sus primeras negociaciones directas, en un contexto marcado por la escalada de violencia en la región y con el desarme de Hezbolá como uno de los temas centrales en la agenda. Las conversaciones se desarrollan mientras continúan los bombardeos israelíes en territorio libanés, que tan solo este […]
Israel y Líbano iniciaron este martes en Washington sus primeras negociaciones directas, en un contexto marcado por la escalada de violencia en la región y con el desarme de Hezbolá como uno de los temas centrales en la agenda.
Las conversaciones se desarrollan mientras continúan los bombardeos israelíes en territorio libanés, que tan solo este martes dejaron al menos 35 personas muertas, lo que refleja la tensión persistente entre ambas naciones.
El encuentro tuvo lugar en la sede del Departamento de Estado de Estados Unidos, con la participación del embajador israelí, Yechiel Leiter, y la embajadora libanesa, Nada Hamadeh Moawad, en presencia del secretario de Estado, Marco Rubio. El funcionario estadounidense calificó el diálogo como una “oportunidad histórica”, al considerar que no solo busca un posible alto al fuego, sino también una solución de largo plazo frente a la influencia de Hezbolá en la región.
Rubio reconoció la complejidad del conflicto, pero subrayó la importancia de avanzar en la construcción de un marco que permita generar acuerdos duraderos y positivos para ambas partes.
En las negociaciones también participan altos funcionarios estadounidenses, entre ellos el consejero del Departamento de Estado, Mike Needham; el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz; y el embajador en Líbano, Michel Issa.
La milicia chiita Hezbolá no fue incluida en las conversaciones, lo que ha generado un rechazo frontal de la organización, respaldada por Irán. El grupo calificó el diálogo como una “rendición” de Líbano ante Israel.
Su líder, Naim Qassem, desestimó las negociaciones al considerarlas “sin sentido” y sostuvo que cualquier acuerdo debería contar previamente con consenso entre las distintas facciones políticas y religiosas del país.
El conflicto se intensificó el pasado 28 de febrero, cuando Hezbolá reanudó el lanzamiento de cohetes hacia el norte de Israel, en una jornada que coincidió con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Ante el riesgo de una escalada mayor, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha insistido en la necesidad de que Hezbolá entregue sus armas y se integre al Ejército nacional, en línea con acuerdos previos destinados a frenar los ataques israelíes.
No obstante, la organización se ha negado a desarmarse, argumentando que ello facilitaría una posible invasión israelí en el sur del país, donde mantiene una fuerte presencia.
Las negociaciones en Washington se producen tras seis semanas de enfrentamientos en territorio libanés, que han dejado más de 2,000 personas fallecidas y más de un millón de desplazados, de acuerdo con reportes oficiales.
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