¿A dónde irá a parar la carne mexicana? La industria cárnica mexicana enfrenta uno de sus momentos más complicados en años. En medio de la incertidumbre comercial generada por el cierre parcial de la frontera con Estados Unidos debido al resurgimiento del gusano barrenador del ganado, los productores buscan alternativas que permitan reemplazar al mercado […]
¿A dónde irá a parar la carne mexicana?
La industria cárnica mexicana enfrenta uno de sus momentos más complicados en años. En medio de la incertidumbre comercial generada por el cierre parcial de la frontera con Estados Unidos debido al resurgimiento del gusano barrenador del ganado, los productores buscan alternativas que permitan reemplazar al mercado estadounidense, su principal destino de exportación.
De acuerdo con estimaciones del sector, esta plaga ha provocado pérdidas superiores a los 11 millones de dólares diarios para productores y exportadores. Alonso Fernández Flores, presidente de la Asociación Nacional de Establecimientos Tipo Inspección Federal (ANETIF), advirtió que el brote ha generado “graves pérdidas” en la exportación de ganado bovino en pie. Ante esta situación, destacó la urgencia de fortalecer la industria nacional y diversificar los mercados internacionales.
Pese al panorama adverso, los representantes del sector aseguran que la industria cárnica mexicana mantiene un futuro optimista y una estructura sólida. Entre los nuevos destinos que se analizan para diversificar las exportaciones destacan Filipinas y otras naciones de Asia, además de la posible reactivación de acuerdos con Europa.
El Sistema Tipo Inspección Federal (TIF), integrado por 161 establecimientos certificados, ha sido clave para mantener la presencia de México en los mercados internacionales. Entre enero y septiembre de 2025, el país exportó más de 351 mil toneladas de carne y productos cárnicos a 24 países, incluidos Japón, Canadá, Corea del Sur y Guatemala, además de Estados Unidos.
Sin embargo, las cifras recientes reflejan el impacto del cierre fronterizo. Según datos del Banco de México, entre enero y agosto de 2025, el valor de las exportaciones cárnicas cayó 4.9% respecto al mismo periodo del año anterior. El segmento más afectado fue el bovino, con una contracción del 28.2%, al pasar de 2 mil 671 millones de dólares en 2024 a mil 919 millones en 2025.
Aunque en septiembre se alcanzó un acuerdo bilateral con Estados Unidos para evitar cierres discrecionales, basado en indicadores técnicos sobre el control del gusano barrenador, este entendimiento no logró la reapertura total al ganado mexicano.
A la par, el panorama internacional añade nuevos desafíos. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció recientemente que su gobierno evalúa aumentar las compras de carne argentina para contener la inflación interna que ha disparado los precios de este producto. “Podríamos comprar algo de carne de Argentina. Si lo hiciéramos, los precios bajarían”, declaró el 19 de octubre. Esta posible decisión se da mientras las exportaciones brasileñas de carne a Estados Unidos cayeron 18.5%.
Frente a este escenario, México busca apoyarse en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para sostener su posición en el mercado norteamericano. Durante un encuentro con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, expresó confianza en que el tratado “va a sobrevivir” e informó sobre el inicio de un proceso de revisión conjunta con ambos socios.
No obstante, Trump ha sugerido sustituir el T-MEC por acuerdos bilaterales, lo que incrementa la incertidumbre para los exportadores mexicanos.
En este contexto, el reto de la industria cárnica no solo será recuperar los mercados perdidos, sino también consolidar nuevas rutas de exportación que garanticen estabilidad ante los vaivenes políticos y sanitarios del comercio internacional.
Información de NotiPressJOB H
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