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Las autoridades de Israel impidieron la celebración de la misa del Domingo de Ramos en Jerusalén, luego de que la policía negara el acceso al Patriarca Latino y a un sacerdote a la Iglesia del Santo Sepulcro, lo que generó críticas internacionales. El Patriarcado Latino de Jerusalén informó que ambos religiosos no pudieron ingresar al […]
Las autoridades de Israel impidieron la celebración de la misa del Domingo de Ramos en Jerusalén, luego de que la policía negara el acceso al Patriarca Latino y a un sacerdote a la Iglesia del Santo Sepulcro, lo que generó críticas internacionales.
El Patriarcado Latino de Jerusalén informó que ambos religiosos no pudieron ingresar al recinto cuando se disponían a oficiar la ceremonia, lo que calificó como un hecho sin precedentes en siglos. Señaló además que esta situación representa una falta de sensibilidad hacia millones de fieles que, durante Semana Santa, centran su atención en Jerusalén.
Las restricciones ocurren en el contexto del conflicto en Oriente Medio, iniciado el pasado 28 de febrero, tras el cual las autoridades israelíes prohibieron concentraciones masivas, incluyendo actividades en sinagogas, iglesias y mezquitas. Actualmente, los actos públicos están limitados a un máximo de 50 personas.
La policía israelí argumentó que los sitios sagrados permanecen cerrados desde el inicio de la guerra por motivos de seguridad. Indicó que la solicitud del Patriarcado fue revisada, pero no pudo ser autorizada debido a las condiciones en la Ciudad Vieja, donde el acceso de vehículos de emergencia resulta complicado en caso de un ataque.
El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa y conmemora la entrada de Jesucristo a Jerusalén, pocos días antes de su crucifixión y posterior resurrección, de acuerdo con la tradición cristiana. Debido a la situación, también fue cancelada la tradicional procesión que parte del Monte de los Olivos y que cada año reúne a miles de peregrinos.
El Patriarcado aseguró que las iglesias han respetado todas las restricciones impuestas desde el inicio del conflicto.
La medida provocó reacciones internacionales. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, calificó el hecho como una ofensa a la libertad religiosa, mientras que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, expresó su preocupación por lo que consideró violaciones al estatus de los lugares santos en Jerusalén.
Por su parte, el papa León XIV hizo un llamado a la paz durante su mensaje dominical, al advertir sobre las consecuencias de la guerra y expresar solidaridad con los cristianos de Oriente Medio, quienes enfrentan dificultades para practicar sus ritos religiosos en estas fechas.
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