Este domingo, en templos y hogares de tradición cristiana, se encenderá la cuarta y última vela de la Corona de Adviento, un acto simbólico que anuncia la inminente llegada de la Navidad y el nacimiento de Jesucristo.
La Corona de Adviento es una tradición litúrgica que se vive durante las cuatro semanas previas a la Navidad, especialmente dentro de la Iglesia Católica, aunque también es adoptada por otras denominaciones cristianas. Cada vela se enciende de manera progresiva, acompañada de oraciones y reflexiones.
El significado de la cuarta vela
La cuarta vela, generalmente de color morado o blanco, simboliza la esperanza cumplida, la paz y el amor, y representa la preparación espiritual final para recibir a Jesús. Su encendido expresa que la espera está por concluir y que la luz vence a la oscuridad.
En muchas comunidades, esta última vela también se asocia con la alegría, al recordar que la promesa de salvación está cerca y que el mensaje central de la Navidad es el amor al prójimo.
Simbolismo de la Corona de Adviento
- Forma circular: representa el amor eterno de Dios, sin principio ni fin.
- Ramas verdes: simbolizan la vida y la esperanza.
- Velas: representan la luz de Cristo que se acerca al mundo.
Una tradición que fortalece la fe y la convivencia
Más allá del aspecto religioso, la Corona de Adviento se ha convertido en un símbolo de unión familiar, reflexión y preparación espiritual durante la temporada decembrina, invitando a la solidaridad, la paz y la reconciliación.
Con el encendido de la cuarta vela, las comunidades cristianas concluyen el tiempo de Adviento y se preparan para celebrar la Navidad, una de las festividades más significativas del calendario religioso.











