En un hecho sin precedentes desde la separación de la Iglesia de Inglaterra en 1534, el rey Carlos III y la reina Camila realizaron una visita oficial al Papa León XIV en la Ciudad del Vaticano, marcando un hito diplomático y religioso en la historia moderna. Encuentro privado y símbolos de reconciliación La audiencia tuvo […]
En un hecho sin precedentes desde la separación de la Iglesia de Inglaterra en 1534, el rey Carlos III y la reina Camila realizaron una visita oficial al Papa León XIV en la Ciudad del Vaticano, marcando un hito diplomático y religioso en la historia moderna.
Encuentro privado y símbolos de reconciliación
La audiencia tuvo lugar en el Palacio Apostólico, donde el pontífice y los monarcas británicos sostuvieron una reunión privada centrada en temas como el cuidado del medio ambiente, la pobreza global y el diálogo interreligioso.
Durante el intercambio de obsequios, Carlos III, en su calidad de gobernador supremo de la Iglesia de Inglaterra, entregó al Papa la Gran Cruz de la Orden del Baño, una de las más antiguas y prestigiosas distinciones británicas. A su vez, el Santo Padre otorgó al monarca la Gran Cruz con Collar de la Orden de Pío IX, la más alta condecoración papal reservada a jefes de Estado por sus servicios excepcionales.
Oración conjunta en la Capilla Sixtina
El momento más emotivo se vivió cuando Carlos III y León XIV rezaron juntos en la Capilla Sixtina, acompañados de coros anglicanos y católicos bajo los frescos de Miguel Ángel. La oración, realizada en inglés y latín, se centró en la protección de la creación y fue considerada por observadores vaticanos como un gesto de acercamiento histórico entre ambas iglesias, separadas desde hace casi cinco siglos.
“Es un día que quedará grabado como un signo de esperanza para la unidad cristiana”, señaló un portavoz del Vaticano.
Compromiso con la sostenibilidad
Posteriormente, en la Sala Regia, los reyes británicos y el Papa se reunieron con líderes religiosos, empresarios y representantes de organizaciones ecológicas vinculadas a la Iniciativa de Mercados Sostenibles, fundada por el propio Carlos III cuando era príncipe de Gales. Más tarde, el monarca sostuvo un encuentro con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano.
Reconocimiento en San Pablo Extramuros
Como parte de su agenda, el rey visitó la Basílica de San Pablo Extramuros, donde fue nombrado Cofrade Real (Royal Confrater) de la Abadía de San Pablo. En el templo se colocó un sillón con el escudo de Carlos III, destinado al uso de los futuros monarcas británicos durante visitas oficiales.
A la ceremonia asistieron la moderadora de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, Rosemary Frew; el cardenal James Michael Harvey, arcipreste de la basílica; y el arzobispo de York, Stephen Cottrell, segundo jerarca de la Iglesia Anglicana.
Un nuevo capítulo en las relaciones entre Roma y Londres
En comunicados conjuntos, tanto la Santa Sede como el Palacio de Buckingham calificaron la visita como “un momento decisivo para la unidad cristiana y la cooperación ante los desafíos globales”, entre ellos el cambio climático, la pobreza y la búsqueda de la paz.
El viaje del rey Carlos III al Vaticano simboliza no solo un gesto de reconciliación religiosa, sino también un compromiso conjunto entre la Corona británica y la Iglesia católica para promover el diálogo, la sustentabilidad y la fraternidad en un mundo marcado por la división.
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