El sector pesquero y acuícola enfrenta un aumento en el llamado fraude alimentario, una práctica que afecta tanto a consumidores como a productores, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). De acuerdo con el informe “El fraude alimentario en el sector de la pesca y la acuicultura”, hasta […]
El sector pesquero y acuícola enfrenta un aumento en el llamado fraude alimentario, una práctica que afecta tanto a consumidores como a productores, advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
De acuerdo con el informe “El fraude alimentario en el sector de la pesca y la acuicultura”, hasta 20% del pescado que se comercializa a nivel global está involucrado en prácticas irregulares como:
Sustitución de especies.
Etiquetado incorrecto.
Falsificación de origen o método de producción.
Adulteración para mejorar apariencia o sabor.
Riesgos económicos y a la salud
La FAO señala que estas prácticas no solo implican que el consumidor pague más por un producto de menor calidad, sino que también representan riesgos sanitarios.
Entre los peligros están:
Intoxicaciones por consumir especies no aptas para comer crudas.
Crecimiento bacteriano por recongelación del producto.
Uso de sustancias químicas para ocultar el deterioro.
El informe advierte sobre la alteración visual del pescado para simular frescura o mayor calidad. En algunos casos se utiliza monóxido de carbono para intensificar el color rojo, especialmente en el atún. También se han detectado tintes sintéticos y compuestos tóxicos para imitar especies premium.
Otras prácticas incluyen el uso de formaldehído y conservadores químicos para encubrir descomposición, así como potenciadores de sabor para disfrazar la baja calidad.
Sustitución y etiquetado engañoso
Según Esteban García, coordinador de Investigación de Oceana, en promedio 38% de los productos marinos presentan sustitución o etiquetado incorrecto, lo que provoca que los consumidores paguen hasta dos o tres veces más por un producto distinto al que solicitaron.
Además, advirtió que cuando no se respeta la cadena de frío, el riesgo sanitario aumenta considerablemente debido a la proliferación de bacterias.
Entre las especies más sustituidas se encuentran:
Huachinango
Pez vela
Marlín
En México, Jalisco registra el mayor porcentaje de sustitución, con 48%, de acuerdo con análisis de la organización.
El informe también menciona que el sobreabastecimiento en granjas acuícolas incrementa la incidencia de enfermedades por hacinamiento, lo que podría representar riesgos zoonóticos.
Ante este panorama, la FAO llama a fortalecer la trazabilidad, los controles sanitarios y la transparencia en la cadena de suministro para proteger a los consumidores y garantizar la sostenibilidad del sector.
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