GUARDIA NACIONAL, PIEZA CLAVE EN LA SEGURIDAD DEL AIFA

El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) se ha consolidado como un punto estratégico en la operación de carga aérea en México, con 900 toneladas de mercancía procesadas a diario a través de 10 vuelos. Actualmente, cuenta con 11 recintos fiscales y se prevé la apertura de seis más. Solo en los primeros seis meses de 2025, la aduana del AIFA recaudó 4 mil millones de pesos más en impuestos comparado con el mismo periodo del año anterior.

Detrás de esta operación está el trabajo de la Guardia Nacional, encargada de garantizar la seguridad y legalidad en el ingreso y salida de mercancías. Según el coronel Ramón Gerardo Lara Calvillo, comandante del Segundo Batallón de Seguridad Aeroportuaria, cada carga pasa por al menos cinco filtros de revisión, que pueden aumentar en caso de detectar irregularidades.

El protocolo de inspección incluye desde revisiones con binomios canófilos especializados hasta el uso de rayos X y rayos gama, lo que permite realizar revisiones no intrusivas sin necesidad de abrir cajas, contenedores o vehículos. Esta tecnología ayuda a identificar mercancías ocultas o no declaradas, acelerando el proceso sin comprometer la seguridad.

Una vez en tierra, los cargamentos vuelven a ser inspeccionados antes de ser enviados por transporte terrestre. En caso de detectar sustancias ilícitas o artículos prohibidos, se activa un protocolo que incluye la puesta a disposición del Ministerio Público, elaboración de informes policiales y resguardo de evidencias en almacenes especializados en Ecatepec, Estado de México.

Lara Calvillo destacó que la infraestructura del AIFA facilita la operación de seguridad, a diferencia del AICM, donde la saturación complicaba las revisiones. “Una de las grandes ventajas del traslado de carga al AIFA es precisamente la eficiencia operativa que se ha logrado”, subrayó.

Además del control de mercancías, la Guardia Nacional también atiende incidentes que alteran el orden dentro del aeropuerto. Desde discusiones con personal aéreo hasta disturbios menores, cualquier acto que perturbe la paz, como gritar o golpear mostradores, puede derivar en detención y puesta a disposición de un juez.

El comandante reconoció que uno de los principales desafíos es la interacción con usuarios y trabajadores que resisten las normas de seguridad, pese a que el personal actúa con cortesía. “Muchas veces se intenta desacreditar la labor de seguridad pública, aunque se proceda conforme a derecho”, señaló.

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