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La Flotilla Global Sumud (FGS), integrada por alrededor de 10 barcos con ayuda humanitaria, fue atacada por tercera vez la noche del 23 de septiembre mientras navegaba rumbo a la Franja de Gaza. De acuerdo con un comunicado de la misión, se registraron más de 13 detonaciones y el lanzamiento de objetos no identificados contra […]
La Flotilla Global Sumud (FGS), integrada por alrededor de 10 barcos con ayuda humanitaria, fue atacada por tercera vez la noche del 23 de septiembre mientras navegaba rumbo a la Franja de Gaza.
De acuerdo con un comunicado de la misión, se registraron más de 13 detonaciones y el lanzamiento de objetos no identificados contra y cerca de las embarcaciones. Aunque aún falta evaluar los daños, se confirmó que no hubo víctimas mortales entre los más de 500 tripulantes, conformados por defensores de derechos humanos, periodistas y sindicalistas de más de 40 países.
Misión humanitaria en riesgo
La flotilla zarpó del puerto de Barcelona hace 24 días y transporta alimentos y suministros destinados a la población de Gaza que enfrenta una crisis humanitaria por la escasez de recursos.
Los organizadores denunciaron una “escalada alarmantemente peligrosa” con drones y obstrucciones en las comunicaciones. También rechazaron las acusaciones de Israel, que ha calificado a la FGS como la “flotilla de Hamás”, al asegurar que se trata de una misión civil y pacífica.
Llamado a la comunidad internacional
La FGS apeló al derecho internacional, recordando que los civiles en misiones humanitarias están protegidos por los Convenios de Ginebra, y advirtió que los ataques “constituirían un crimen de guerra”.
Pidió a los países miembros de la ONU, especialmente a aquellos con ciudadanos a bordo, que garanticen protección mediante escoltas marítimas, observadores diplomáticos y presencia internacional.
En el marco de la 80ª Asamblea General de la ONU, exigieron que los ataques a la flotilla se incluyan en la agenda y se emita una resolución que los condene.
La postura de Israel
Israel reiteró el 22 de septiembre que no permitirá que la flotilla llegue a Gaza y propuso que la ayuda sea entregada en el puerto de Ascalón, para ser distribuida por su gobierno.
La FGS rechazó esta opción y denunció que Israel utiliza el hambre como arma de guerra, pues desde mayo solo autoriza la entrada de 70 camiones diarios de ayuda, cuando la ONU estima que se requieren entre 500 y 600.
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