Por Óscar Solórzano Llegó el momento de votar para la revocación del mandato, este ejercicio de democracia directa que se planteó desde la propia oficina presidencial, y que hoy busca saber si la gente desea que continúe López Obrador por los dos años que le quedan o que se vaya y renuncie ya. El ejercicio […]
Por Óscar Solórzano
Llegó el momento de votar para la revocación del mandato, este ejercicio de democracia directa que se planteó desde la propia oficina presidencial, y que hoy busca saber si la gente desea que continúe López Obrador por los dos años que le quedan o que se vaya y renuncie ya.
El ejercicio ha sido controversial, me atrevería a decir que incluso sospechoso para algunos, pues hay quien piensa que esto puede servir de bandera para que se generen las modificaciones constitucionales necesarias y el presidente se pueda reelegir, lo cual iría contra todos los principios democráticos de México.
Estas especulaciones desvirtúan un ejercicio que es bastante interesante aunque difícilmente vinculante; me refiero a que para que sea tomada en cuenta desde la legalidad, se requiere al menos de la participación del 40% del padrón electoral completo, lo que desde luego parece muy complicado, pues muchos partidos de oposición y actores políticos han llamado a la gente a no participar.
Los mecanismos de democracia directa deberían de ser una condición común en nuestro país, mucho se habla de la ella, de la necesidad de preguntarle a la gente, de seguir con la voluntad del pueblo y no me refiero solamente al discurso de este sexenio, sino a los discursos constantes durante toda nuestra historia, de por lo menos el último siglo.
De allí que sea incomprensible que si ya se está realizando el ejercicio, se invite a la no participación, me parece una contradicción básica de cualquier persona que se diga demócrata o que apele a la pluralidad. En un país como el nuestro donde la democracia ha costado sudor y sangre, no podemos dar pasos en contra de ningún ejercicio que implique conocer la voluntad de las personas.
Considero, sin embargo, que hay que cuidar mucho las formas, se habla de que el propio Secretario de Gobernación, Adán Augusto, en un vuelo particular en un avión de la guardia nacional fue a promover el ejercicio a algunos estados; se habla también del llamado de varios gobernadores a acudir a las urnas, lo cual resulta atípico, pues a quién corresponde hacer esta promoción es al INE, no al mismo gobierno. El hecho de que esta promoción se haga desde espacios gubernamentales puede prestarse a muchas situaciones de imparcialidad, por las que tanto hemos luchado para que desaparezcan.
Los partidos políticos también hicieron lo suyo vimos a toda la estructura morenista salir a las calles a promocionar la permanencia, vimos anuncios por todos lados que decían: “sí, que sigua” y muchos más, aún así no deja de sorprender que la participación haya sido tan baja, ni remotamente lo que se esperaba y mucho menos lo que se necesita para poder ganar una elección presidencial.
Por eso reitero que en los próximos años Morena deberá buscar alianzas con otros partidos, lo que seguramente veremos en las próximas elecciones de gobernadores tanto en este como en el próximo año y desde luego en las elecciones presidenciales.
Algo que se observa es una falta de estructura, con la que sí cuentan otros partidos por ejemplo el Verde, quienes han dejado claro que no les da miedo caminar las calles y colonias, barrios y pueblos de todos los lugares, de todos los estados.
El resultado lo conocimos esta noche, aunque nadie esperaba sorpresas más allá de una baja y triste participación. Ojalá esto sirva para darnos cuenta que la democracia requiere de una activación constante de todos los ciudadanos y requiere de alianzas, incluso con fuerzas que piensan distinto a nosotros; hay que gobernar para todos los habitantes del país, a todos les merecemos respeto, admiración y, sobre todo, nuestro trabajo constante a pie de piso; así que ya saben, en eso quedamos.
@OscarSolorzanoMx
Los comentarios están cerrados