El mieloma múltiple continúa siendo uno de los principales desafíos de la hematología debido a su capacidad de persistir y reaparecer tras distintos tratamientos. Esta enfermedad corresponde a una fase avanzada del espectro de la gammapatía monoclonal, un trastorno caracterizado por el crecimiento anormal de células plasmáticas clonales. Su etapa inicial, conocida como gammapatía monoclonal […]
El mieloma múltiple continúa siendo uno de los principales desafíos de la hematología debido a su capacidad de persistir y reaparecer tras distintos tratamientos. Esta enfermedad corresponde a una fase avanzada del espectro de la gammapatía monoclonal, un trastorno caracterizado por el crecimiento anormal de células plasmáticas clonales. Su etapa inicial, conocida como gammapatía monoclonal de significado incierto (GMSI), suele no presentar síntomas, aunque tiene una probabilidad de progresión cercana al 1% anual en personas mayores de 50 años.
Investigadores del Houston Methodist Hospital identificaron un mecanismo clave de supervivencia que permite a las células del mieloma evadir terapias convencionales. El hallazgo, publicado en Nature Communications, señala a la proteína LILRB1 como un regulador central en la biología de estas células malignas.
De acuerdo con el estudio, LILRB1 controla la absorción de colesterol, lo que ayuda a las células cancerosas a mantener niveles adecuados de lípidos y evitar la ferroptosis, un tipo de muerte celular asociada al desequilibrio entre hierro y lípidos. Información compartida con NotiPress el 18 de diciembre indica que el bloqueo experimental de LILRB1 en laboratorio alteró esta regulación, indujo ferroptosis y ralentizó la progresión del cáncer en modelos murinos.
“El problema es que este cáncer tiene células madre que pueden permanecer ‘dormidas’. Así evaden la quimioterapia y provocan recaídas”, explicó el Siddhartha Ganguly, jefe de Hematología del hospital. Añadió que “la quimioterapia destruye células que se dividen rápido, pero muchas células del mieloma permanecen en reposo y eluden el tratamiento”.
Las inmunoterapias, eficaces en otros tipos de cáncer, no han mostrado resultados suficientes en mieloma múltiple. Ante este panorama, el equipo decidió redirigir la estrategia hacia el metabolismo celular, particularmente el del colesterol. “Decidimos apuntar al metabolismo celular, y descubrimos que esto tiene un gran potencial”, afirmó Ganguly.
Actualmente, los investigadores analizan una terapia combinada que integra estatinas —medicamentos ampliamente usados para reducir el colesterol— junto con inhibidores de LILRB1. Ambos actúan a nivel de la membrana celular, lo que podría potenciar la inducción de ferroptosis en las células malignas.
El mieloma múltiple provoca, además, complicaciones sistémicas: el exceso de inmunoglobulinas monoclonales puede generar hiperviscosidad, alteraciones plaquetarias y daño renal; la infiltración de la médula ósea deriva en anemia, leucopenia y trombocitopenia; y la interacción con el tejido óseo activa a los osteoclastos e inhibe a los osteoblastos, ocasionando pérdida ósea.
Con base en estos avances, el equipo del Houston Methodist prepara un ensayo clínico fase 1, que podría iniciar antes de que concluya el año, sujeto a resultados preclínicos y autorizaciones regulatorias. El estudio buscará intervenir de forma simultánea en múltiples procesos celulares. “El objetivo no es solo mejorar los tratamientos existentes, sino encontrar curas reales para el mieloma múltiple”, concluyó Ganguly.
Información de NotiPress
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