La droga sintética más común en Europa es la anfetamina, que constituye un mercado “grande y estable” con un valor de al menos 1.100 millones de euros al año y que ha convertido la región europea en el único competidor de Oriente Medio como importante productor mundial de este estimulante ilegal. La producción sofisticada de […]
La droga sintética más común en Europa es la anfetamina, que constituye un mercado “grande y estable” con un valor de al menos 1.100 millones de euros al año y que ha convertido la región europea en el único competidor de Oriente Medio como importante productor mundial de este estimulante ilegal.
La producción sofisticada de anfetamina en la Unión Europea (UE) y las preocupaciones medioambientales derivadas de su elaboración centran un nuevo análisis del mercado de la anfetamina, publicado este lunes por el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (OEDT) y la agencia de coordinación policial Europol.
El estudio concluye que la anfetamina es “el estimulante sintético más común disponible en Europa y constituye un mercado grande y estable con un valor mínimo de 1.100 millones de euros al año”, un escenario que se resume en la cifra de 10,3 millones de europeos (15 a 64 años) que han consumido anfetamina a lo largo de su vida, 2 millones solo en el último año.
Mientras que en Europa se consume principalmente en forma de polvos y pastas, en Oriente Medio, esta droga está disponible sobre todo en forma de pastillas de “captagón”.
La producción evoluciona a medida que los delincuentes innovan y se adaptan, agrega.
Casi toda la anfetamina consumida en la UE se fabrica en el club comunitario, aunque la producción general se centra en instalaciones a gran escala que usan equipos complejos en Países Bajos y Bélgica, y que emplean una sustancia química restringida a nivel internacional, que normalmente se produce en Europa a partir de “precursores de diseño” no restringidos importados desde China.
El análisis subraya que los métodos tradicionales de producción se han simplificado a lo largo de los años para utilizar menos productos químicos y menos equipos, al tiempo que se ofrece un producto final similar con mayores ganancias.
“En algunos casos, la fabricación del producto de consumo no se completa en los laboratorios donde se sintetiza. La anfetamina se exporta como aceite base y se convierte en sulfato de anfetamina en laboratorios de otros lugares. Esto genera preocupación por la expansión de estos ‘laboratorios de conversión’ a más países de la UE”, agrega.
Las autoridades europeas han desmantelado un total de 337 puntos vinculados con la producción de anfetaminas en la UE entre 2019 y 2021.
Contaminación
La producción de anfetamina a gran escala genera grandes cantidades de desechos químicos que dañan el medio ambiente, creando riesgos para la salud humana y costes altos para los municipios locales.
“Las redes de distribución son cada vez más inteligentes y las drogas mismas, más dañinas. Se han liberado a la naturaleza grandes cantidades de desechos químicos tóxicos generados por síntesis química, poniendo en peligro la salud y la seguridad públicas”, advierte la directora general de Europol, Catherine de Bolle.
Las redes criminales activas en el tráfico de anfetaminas están “orientadas a los negocios, son cooperativas y adaptables” y a menudo se prestan los recursos y la infraestructura entre ellas.
El análisis muestra, además, cómo el apoyo logístico se ha convertido en un negocio paralelo, en el que algunos actores criminales actúan como proveedores de servicios, especializándose en proporcionar los productos químicos, el equipo y la experiencia necesarios para instalar y operar instalaciones de producción.
Las estructuras comerciales legales “a menudo se utilizan indebidamente para facilitar la producción, el tráfico y la distribución”, mientras que los delincuentes también recurren a “la violencia y la corrupción cuando es necesario para alcanzar sus objetivos”, agrega Europol.
Desde la OEDT, su director Alexis Goosdeel señala que, si bien el mercado de la anfetamina “se mantiene relativamente estable, no debemos subestimar el impacto que tiene la droga en la salud y la seguridad” de los europeos.
“No sólo afecta a los individuos, también impacta en las comunidades cercanas y más allá de las áreas de producción a través de daños ambientales y consecuencias para la salud pública”, alerta Goosdeel, quien pide a los países europeos que cooperen más, compartan conocimientos y mejoren la preparación para abordar estos “desafíos fronterizos”.
Por cada kilo de anfetamina producida, se pueden generar casi 40 kilogramos de desechos químicos. “Esto a su vez se vierte en nuestro suelo y agua”, lamenta.
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