En el décimo día del conflicto armado entre Irán e Israel, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que el programa nuclear iraní ha sido “devastado” tras los recientes ataques militares, aunque aclaró que Washington no busca un cambio de régimen en Teherán. El anuncio llega después de que el presidente Donald […]
En el décimo día del conflicto armado entre Irán e Israel, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que el programa nuclear iraní ha sido “devastado” tras los recientes ataques militares, aunque aclaró que Washington no busca un cambio de régimen en Teherán.
El anuncio llega después de que el presidente Donald Trump informara el sábado sobre la destrucción total de tres instalaciones nucleares clave de Irán —Fordow, Natanz e Isfahán— durante la operación militar denominada Martillo de Medianoche. Según el Pentágono, en la misión participaron siete bombarderos B-2, que volaron durante 18 horas sin ser detectados por los sistemas defensivos iraníes.
“Hemos devastado el programa nuclear iraní”, afirmó Hegseth, en una rueda de prensa. “Pero nuestro objetivo no es Irán como país, sino su capacidad nuclear”, reiteró.
Reacciones internacionales y riesgo de escalada
Tras el ataque estadounidense, medios iraníes reportaron una fuerte explosión en la provincia de Bushehr, donde se encuentra la única central nuclear operativa del país. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advirtió que un ataque directo a esa planta podría liberar radiactividad en un radio de cientos de kilómetros.
A pesar de la magnitud de los ataques, las autoridades nucleares de Irán, Arabia Saudita y el OIEA señalaron que no se han registrado niveles peligrosos de radiación hasta el momento.
Desde Israel, el portavoz militar Effie Defrin informó que aún se verifican los efectos del bombardeo a la instalación de Fordow. Mientras tanto, Irán respondió con una andanada de misiles que impactaron en zonas residenciales de Tel Aviv, dejando al menos 23 heridos, según servicios de emergencia israelíes. En represalia, Israel continuó bombardeando objetivos militares en suelo iraní.
El Ministerio de Salud iraní reportó más de 400 muertos y más de 3 mil heridos desde el inicio de la ofensiva israelí el 13 de junio. Por su parte, los ataques iraníes han causado al menos 25 muertes en territorio israelí.
Tensión diplomática y condenas globales
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, calificó los bombardeos estadounidenses como una “agresión directa” y prometió represalias durante una llamada con su homólogo francés, Emmanuel Macron. “Estados Unidos debe recibir una respuesta”, advirtió.
También acusó a Washington de sabotear las negociaciones nucleares en curso, mediadas por Omán. “Estados Unidos y el régimen sionista han volado por los aires el diálogo”, declaró el ministro de Exteriores, Abás Araqchi.
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. China, Rusia y Omán condenaron firmemente el ataque estadounidense, mientras que Arabia Saudita, Irak y Catar advirtieron sobre el riesgo de una mayor desestabilización regional. La Unión Europea pidió a todas las partes un alto al fuego inmediato.
Los Guardianes de la Revolución iraníes advirtieron a Estados Unidos que “espere represalias que lamentará”, mientras que los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Irán, declararon que el ataque “equivale a una declaración de guerra”.
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