Una investigación reciente sugiere que la obesidad podría contribuir al desarrollo de síntomas similares a la ansiedad y al deterioro cognitivo, según resultados obtenidos en un modelo experimental con ratones. El estudio será presentado por la Dra. Desiree Wanders durante el congreso NUTRITION 2025, organizado por la Sociedad Estadounidense de Nutrición, del 31 de mayo […]
Una investigación reciente sugiere que la obesidad podría contribuir al desarrollo de síntomas similares a la ansiedad y al deterioro cognitivo, según resultados obtenidos en un modelo experimental con ratones. El estudio será presentado por la Dra. Desiree Wanders durante el congreso NUTRITION 2025, organizado por la Sociedad Estadounidense de Nutrición, del 31 de mayo al 3 de junio en Orlando, Florida.
Diseño del estudio
El experimento se realizó con 32 ratones macho, alimentados desde las seis hasta las veintiuna semanas de edad con dietas diferenciadas por su contenido en grasa. La mitad de los animales recibió una dieta baja en grasas, mientras que la otra mitad fue alimentada con una dieta alta en grasas. Al finalizar el periodo de estudio, los ratones con dieta alta en grasas mostraron mayor peso corporal y mayor acumulación de grasa.
Durante las pruebas de comportamiento, los ratones obesos presentaron conductas asociadas a la ansiedad, como inmovilidad prolongada. Además, los análisis indicaron alteraciones en la señalización del hipotálamo, una región clave en la regulación del metabolismo y la función cerebral.
Cambios en el microbioma intestinal
Los investigadores también identificaron modificaciones en la microbiota intestinal de los ratones obesos, un hallazgo consistente con estudios previos que sugieren un vínculo entre el microbioma intestinal y la salud emocional.
“La relación entre obesidad y ansiedad ha sido señalada en diversas investigaciones, aunque aún no está claro si existe una relación causal directa o si influye el entorno social”, explicó la Dra. Wanders. “Nuestros hallazgos sugieren que la obesidad podría inducir comportamientos ansiosos a través de cambios en el cerebro y en el intestino”.
Perspectiva integral
Wanders subrayó que la dieta desempeña un papel importante tanto en la salud física como mental, pero insistió en que es solo uno de varios factores. “La genética, el entorno y el estilo de vida también influyen en la obesidad y sus consecuencias”, afirmó.
Futuras líneas de investigación
El equipo de investigación planea ampliar el estudio para incluir ratones hembra, diferentes grupos etarios y evaluar intervenciones para la pérdida de peso, con el objetivo de determinar si los efectos sobre el comportamiento y la cognición son reversibles.
INFORMACIÓN DE NOTIPRESS
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