La neurocirugía funcional se consolida como uno de los campos con mayor proyección en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, gracias a los avances en terapias génicas, estimulación cerebral profunda y procedimientos de alta precisión guiados por resonancia magnética. En este ámbito, el Houston Methodist desarrolla líneas de investigación clínica orientadas a mejorar los resultados terapéuticos […]
La neurocirugía funcional se consolida como uno de los campos con mayor proyección en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas, gracias a los avances en terapias génicas, estimulación cerebral profunda y procedimientos de alta precisión guiados por resonancia magnética. En este ámbito, el Houston Methodist desarrolla líneas de investigación clínica orientadas a mejorar los resultados terapéuticos en pacientes con enfermedad de Parkinson, epilepsia, distonía, dolor crónico y otros trastornos neurológicos.
Al frente de estos proyectos se encuentra el Amir H. Faraji, profesor adjunto de Neurocirugía y director del Programa de Beca de Neurocirugía Estereotáctica y Funcional, quien encabeza estudios centrados en terapias innovadoras con potencial modificador de la enfermedad.
Uno de los enfoques más destacados es la terapia génica mediante virus adenoasociados (AAV), utilizados como vectores para introducir genes directamente en las células cerebrales sin provocar enfermedad. Esta estrategia se investiga en padecimientos como el Parkinson, Alzheimer, atrofia muscular espinal y ciertos tipos de cáncer. En particular, el gen GDNF —factor neurotrófico derivado de la línea celular glial— se analiza por su capacidad para proteger y favorecer la regeneración neuronal.
La administración del AAV-GDNF se realiza a través de un procedimiento quirúrgico guiado por resonancia magnética, que permite visualizar en tiempo real la infusión del material genético. De acuerdo con Faraji, esta técnica posibilita una colocación precisa de los catéteres y un monitoreo continuo del proceso, lo que incrementa la seguridad y exactitud del tratamiento.
El método, conocido como administración mejorada por convección, facilita una distribución más homogénea del vector génico, reduce la toxicidad sistémica y supera la barrera hematoencefálica. No obstante, implica una intervención invasiva y presenta límites en el volumen que puede infundirse.
El Houston Methodist participa además en un ensayo clínico multicéntrico de la empresa AskBio, enfocado en evaluar la seguridad y eficacia del AAV2-GDNF intraputaminal en pacientes con Parkinson en etapa moderada. Para Faraji, este tipo de investigaciones abre la posibilidad de que el propio organismo active procesos de reparación, más allá del control sintomático tradicional.
De manera paralela, el especialista lidera proyectos en estimulación cerebral profunda, cirugía con bisturí de rayos gamma y robótica de precisión. En el Laboratorio de Innovaciones Clínicas, su equipo desarrolla herramientas de realidad extendida, interfaces cerebro-computadora y análisis avanzados de datos neurofisiológicos para el mapeo cerebral en epilepsia.
“El Houston Methodist cuenta con la infraestructura y la experiencia necesarias para la administración de terapias celulares y génicas con altos estándares de seguridad”, subrayó Faraji. El objetivo, añadió, es avanzar hacia tratamientos que mejoren de forma tangible la calidad de vida de personas con enfermedades neurológicas complejas, como el Parkinson, la epilepsia y las lesiones de médula espinal.
Información de NotiPress
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