Las movilizaciones de la llamada Generación Z registraron este viernes episodios de violencia luego de que grupos de encapuchados se enfrentaran con policías, derribaran parte del cerco metálico en Palacio Nacional y causaran daños en el edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Las autoridades reportaron 120 personas heridas —100 elementos […]
Las movilizaciones de la llamada Generación Z registraron este viernes episodios de violencia luego de que grupos de encapuchados se enfrentaran con policías, derribaran parte del cerco metálico en Palacio Nacional y causaran daños en el edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Las autoridades reportaron 120 personas heridas —100 elementos policiacos y 20 civiles— así como 40 detenidos.
La confrontación inició cuando jóvenes encapuchados comenzaron a golpear las vallas que resguardaban Palacio Nacional. Algunos treparon la estructura metálica, mientras otros utilizaron martillos, cuerdas y hasta esmeriles para intentar romper las uniones del cerco. En medio de las consignas, parte de los asistentes reprochó estas acciones con gritos como “no me representas” y “fuera encapuchados”.
Ante el intento de derribar la estructura, elementos policiales respondieron lanzando gas y polvo de extintores desde el interior del cerco. Se escucharon también detonaciones de cohetes y el impacto de piedras y objetos metálicos lanzados desde ambos lados.
Tras varios minutos de tensión, los encapuchados lograron tirar una de las vallas de tres metros de altura y abrir huecos en distintos puntos del perímetro, aunque policías formaron un segundo muro de contención para impedir el acceso a Palacio Nacional. La confrontación se extendió por más de una hora.
Durante el conflicto, parte de los contingentes decidió replegarse, incluido el grupo conocido como “la marcha del sombrero”. Entre las asistentes estuvo la abuela de Carlos Manso —joven recientemente asesinado en Uruapan— quien exigió esclarecer el crimen y señaló al diputado Leonel Godoy.
Otros manifestantes se mantuvieron a distancia coreando consignas como “el pueblo unido jamás será vencido”, “Morena va a caer” y “revolución”. En varios momentos se escuchó el Himno Nacional entonado por grupos que buscaban distanciarse de los hechos violentos.
Hacia la 1:40 de la tarde, un grupo antimotines salió del perímetro de resguardo para dispersar a los inconformes, pero los manifestantes lograron reagruparse y algunos incluso arrebataron escudos a los uniformados. Para las tres de la tarde, los encapuchados ya habían retirado aproximadamente la mitad de las vallas colocadas frente al edificio histórico, arrastrándolas hasta la plancha del Zócalo y derribándolas.
Ataques a la Suprema Corte
En paralelo, otro grupo intentó ingresar por la fuerza a la SCJN. Algunos encapuchados escalaron hasta las ventanas superiores y rompieron cristales. Desde dentro, policías utilizaron gas de extintores para impedir el acceso, aunque no lograron evitar daños en la fachada, las escalinatas y las puertas del edificio, las cuales fueron rayadas con aerosol.
Desalojo del Zócalo
Cerca de media hora después, las fuerzas de seguridad lograron extenderse a lo largo de la explanada del Zócalo para dispersar a los manifestantes que permanecían en el lugar. Esto provocó la salida apresurada de las personas que aún se encontraban en la plaza.
Al cierre del operativo, las autoridades confirmaron 120 heridos y 40 detenidos, resultado de los enfrentamientos y actos vandálicos registrados durante la jornada.
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