De política Alejandro Álvarez Manilla La agresividad es la actitud que domina al México de hoy. Sin olvidar el “México Bronco” que anuncio su despertar Profirió Díaz al ser exiliado a Francia hace más de un siglo. Pero en lo bronco no se equivocó, más si en lo violento. Actualmente vivimos en el país […]
De política Alejandro Álvarez Manilla
La agresividad es la actitud que domina al México de hoy. Sin olvidar el “México Bronco” que anuncio su despertar Profirió Díaz al ser exiliado a Francia hace más de un siglo. Pero en lo bronco no se equivocó, más si en lo violento.
Actualmente vivimos en el país una transición carente de todo respeto no importa sean gente de la tercera edad, enfermos o discapacitados, la gente responde con un rencor como si hasta su vecino fuera su enemigo.
Esta actitud irrespetuosa, se expone mediante hechos agresivos, donde no importa a quien se afecte. Solo hay interés de externar el rencor asimilado por todo lo que se vive, se ve o se escucha.
Lo importante es dar a conocer su rebeldía y su falta de respeto. La mayoría de estas expresiones son con acciones en su mayoría violentas e irrespetuosas.
El ejemplo más reciente, fue el bloqueo en el norte de la Capital del país, en la ya complicada Ciudad de México en viernes por la tarde-noche, familiares y amigos de la joven María Ángela Olguín Bustamante, que había desparecido un día antes del paradero de indios verdes. Exigían se le localizara sin importar dañar a terceros como trabajadores que intentaban regresas a su casa después de su jornada laboral.
Es valida la protesta mientas no se afecte a terceros, como ocurrió. Es un mal ejemplo puesto que mientras estaba ese bloqueo, la chica fue localizada en un municipio del Estado de México donde se dijo, se había escondido, el reporte de la fiscalía de la CdMx de manera voluntaria.
Con esta situación, se mantiene la propuesta de la autoridad, que un secuestro se tiene que tomar en cuenta después de 72 horas, que en esta ocasión afortunadamente no fue así.
Pero cuantas manifestaciones de odio vemos o nos entéranos al día. Unas por demandas sociales y otras por venganzas que dejan víctimas mortales. Es lamentable citar hechos delictivos como los asesinatos de altos mandos militares que ahora comente el crimen organizado para infundir más temor a los representantes de las fuerzas armadas, y por supuesto a la población.
Todo esto sucede, ante una inoperancia de las autoridades, que afecta a la población que esta indefensa ante estos hechos violentos y de rencor.
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