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De política por Alejandro Álvarez Manilla Desde la independencia y la Revolución, los dos cambios violentos que se vivieron en México la lucha fue por la desigualdad social. Primero el fin a la esclavitud y el dominio español. El segundo fue por mejorar a la población. Hechos que llevan más de dos siglos y aun […]
Publicado por Redacción MH
De política por Alejandro Álvarez Manilla
Desde la independencia y la Revolución, los dos cambios violentos que se vivieron en México la lucha fue por la desigualdad social. Primero el fin a la esclavitud y el dominio español. El segundo fue por mejorar a la población. Hechos que llevan más de dos siglos y aun no se ha hecho justicia a la clase social desprotegida del país.
Por el contrario, en México actual está de nuevo en el pasado donde el encono, dolido, agraviado ante un Estado indolente de las carencias sociales y olvidado en medio de injusticias. Solo recibe a cambio brutalidad, violencia, crueldad, barbarie y terror.
El crimen organizado no mide a pobres o ricos ataca sin piedad a quien le estorba, lo miso da a un vende tacos de la esquina, que a un comerciante rico o un potentado empresario.
La violencia domina el país, ante la complicidad o ineptitud de las autoridades, que nada hacen para combatirla, las acciones son “a toro pasado”. Hacen conjeturas ilógicas, ante la falta de prevención y la frase “abrazos no balazos”, es la mofa de la sociedad ante la ineficacia del Estado.
Hoy el México agraviado de hace un par de siglos continua, la desigualdad social se mide entre chairos y fifís. Que solo son ciudadanos que viven en un país víctima abandonado y sin políticas públicas, ya que todo se mide y se hace con la ambición política, para mantener el poder, aunque ese poder no atienda las necesidades del pueblo.
Aunque la culpa sea del pasado donde un partido político gobernó más de siete décadas, lo poco que construyo ese sistema de gobierno se terminado, como la atención a la salud, una educación libre de dogmas, y por supuesto el libre tránsito, esto porque el país también ahora es víctima de bloqueos manifestaciones y saqueos tanto a instituciones del Estado como a particulares.
La autoridad que nos gobierna, cree que aún está en activismo y olvida aplicar la ley para el orden y respeto. Solo hace declaraciones contra la corrupción pasada y siembra la semilla del odio y la discordia como si el país lo necesitara.
El México de hoy sigue pobre pese a sus riquezas naturales, es pobre por sus gobernantes y que no elegido al personaje adecuado. Pagamos por habernos equivocado, pero no ahora la historia nos lo recuerda.
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