De Política por Alejandro Álvarez Manilla Más muertes por COVID-19, además de crecimiento desmedido de contagiados, ante la falta de autoridad para frenar la pandemia del Estado mexicano. No se ha obligado a uso permanente de cubrebocas y, menos utilizar gel ya ni hablar de higiene con agua y jabón. Estamos los mexicanos en la […]
De Política por Alejandro Álvarez Manilla
Más muertes por COVID-19, además de crecimiento desmedido de contagiados, ante la falta de autoridad para frenar la pandemia del Estado mexicano. No se ha obligado a uso permanente de cubrebocas y, menos utilizar gel ya ni hablar de higiene con agua y jabón.
Estamos los mexicanos en la orfandad del gobierno. Ese abandono rencoroso que genera el revanchismo social donde la falta de solidaridad aumenta día a día. Vemos en la calle a gente hasta con caretas y guantes muy protegidos. Pero también hay quienes transitan descubiertos de la boca y nariz sin que ninguna autoridad les llame la atención.
La venta de alimentos en la vía pública tradicional en la Ciudad de México se hace sin ninguna prevención sanitaria. Se cocina al aire libre sin que ningún representante sanitario o de servicios de alcaldías le obligue a tener mayor desinfección en sus alimentos.
Los políticos se dedican a hacer lo que saben, solo seguir peticiones de Gobierno como siempre se ha hecho. Por eso el área Legislativa del país es ahora un foco de contagio con un Senador fallecido por COVID-19 y, que estuvo en la sesión del martes pasado donde se consolido la extinción de los fideicomisos. Y ahora una Senadora más contagiada, sin olvidar que el diputado del PES por Puebla Miguel Acundo González también falleció de Covid-19 y hay 230 contagiados entre ellos 63 diputados.
Ya ni hablar de diputados, donde el cuidado sanitario y la sana distancia se desconoce, donde hay trabajadores contagiados de Coronavirus. Aunque lo importante es sacar leyes a modo que favorezcan al gobierno federal.
Mientras que el titular del gobierno federal, vive en la pelea diaria contra gobiernos estatales, sin resolver conflictos sociales de víctimas de la violencia, de quienes no reciben medicamentos oncológicos y, de quienes luchan por que se le respeten sus derechos laborales.
La crítica del pasado esta todos los días, sin entender que lleva casi dos años esta nueva administración y, en lugar de atender problemas los desdeña lo que provoca más hartazgo de la población.
La actitud desafiante como cuando era activista del presidente Andrés Manuel López Obrador, no nos conducirá a mejorar la situación del país. Por el contrario hay el riesgo de una severa crisis económica que genere una depreciación del peso mexicano ante monedas extranjeras.
La inseguridad, la carencia de empleo, y de los pocos que hay son miserables sueldos provocados por la voracidad de una política equivocada de combatir la corrupción que aumenta por lo menos el sector salud, donde pese a las compras que se hicieron del extranjero para atender la pandemia aún no se ven en clínicas u hospitales públicos. Y a pesar de las declaraciones sigue el contagio y el número de muertos continua enlutando más hogares del país.
Además las inconsistencias de cifras respecto a defunciones y contagios que se dan de manera diaria, mismas que no cuadran con la realidad. Hay más contagios, menos hospitalizados y disminuyen las muertes. Es ilógico.
¿Qué podemos esperar de la situación irregular que México?. Porque ya ni las peregrinaciones a la Guadalupana del Tepeyac, se podrán realizar como antes. Y los inversionistas para actividades productivas nacionales han quedado desencantados.
En fin un negro futuro se presiente, mientras hay un presente que vive en la crítica del pasado.
Los comentarios están cerrados