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Un engranaje vital para la capital El 4 de septiembre de 1969 comenzó a funcionar el Metro de la Ciudad de México con un primer tramo que conectaba Zaragoza y Chapultepec. Hoy, 56 años después, este sistema se ha convertido en un pilar de la vida urbana: más de 4 millones de personas lo utilizan […]
El 4 de septiembre de 1969 comenzó a funcionar el Metro de la Ciudad de México con un primer tramo que conectaba Zaragoza y Chapultepec. Hoy, 56 años después, este sistema se ha convertido en un pilar de la vida urbana: más de 4 millones de personas lo utilizan diariamente, consolidándolo como uno de los sistemas de transporte más grandes e importantes de América Latina.
Su historia refleja también la de la capital: cada ampliación de línea, cada inauguración de estación, así como sus crisis y procesos de modernización, han acompañado el crecimiento y los retos de la ciudad.
En este aniversario, el Metro pone especial énfasis en los retos de seguridad y en el papel clave de la Protección Civil.
Abigail Plata, integrante de esta área en el Sistema de Transporte Colectivo (STC), resume el compromiso:
“Trabajar en el Metro de la Ciudad de México es un honor y una gran responsabilidad. Formar parte de este engranaje, desde la Protección Civil, representa una oportunidad de servir, prevenir riesgos y proteger vidas”.
Desde los años setenta hasta hoy, con más de 190 estaciones en operación, la seguridad ha evolucionado al ritmo del sistema. Uno de los mayores avances ha sido la incorporación de la gestión integral de riesgos, con protocolos más claros, mayor inclusión y personal capacitado.
Los retos más complejos, asegura Plata, se presentan en la atención de emergencias:
“Es ahí donde se pone a prueba todo lo aprendido, desde los inicios de tu formación hasta lo que aplicas en el presente”.
La preparación abarca la respuesta a sismos, incendios, incidentes eléctricos y cortocircuitos. Entre las medidas de prevención se insiste en que los usuarios eviten portar objetos metálicos, paraguas, termos o latas que puedan provocar fallas en el sistema.
Los cortocircuitos registrados en distintas líneas han servido para perfeccionar los tiempos de reacción, la evacuación ordenada de pasajeros y la atención inmediata de emergencias.
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