De Política Por Alejandro Álvarez Manilla Se ha llevado a miles de mexicanos entre ellos el día de los Santos Inocentes al Cantautor yucateco Armando Manzanero y el premio Nobel de Química Mario Molina. Más de 122 mil hogares se han enlutado por el enemigo invisible, flagelo de la unidad en este siglo XXI. México […]
De Política Por Alejandro Álvarez Manilla
Se ha llevado a miles de mexicanos entre ellos el día de los Santos Inocentes al Cantautor yucateco Armando Manzanero y el premio Nobel de Química Mario Molina. Más de 122 mil hogares se han enlutado por el enemigo invisible, flagelo de la unidad en este siglo XXI.
México ha sufrido embates bélicos y pandémicos pero no tan severo como el Coronavirus. Habitantes de ciudades buscan se protegen y se cuidan sobre todos personas de edad mayor. No así los jóvenes que al salir del confinamiento están en la búsqueda de la diversión.
En áreas de provincia y hasta rurales el tapabocas casi no se usa. Los habitantes de esas regiones desconocen estas medidas sanitarias. El ejemplo es que hay 16 gobernadores que se han contagiado del virus SARS-CoV-2 COVID-19, incluyendo la mandataria de la Ciudad de México, entidad que no ha salido de la emergencia de la infección y hoy está en atención prioritaria todas las colonias de las 16 Alcaldías.
Hoy a nueve meses de confinamiento reflexiono sobre lo que la pandemia me robo. Mis planes de trabajo, mis actividades personales, el alejamiento de mi familia y de mis compañeros de trabajo, de los colegas periodistas y por supuesto de mis amigos. Algunos de ellos no he visto personalmente desde hace meses.
El confinamiento forzado para el cuidado de la salud mía y, de la familia fue y ha sido la fuerza para soportar seguir alejado de la actividad laboral, gremial y social. Algunos he visto pero nos saludamos con desconfianza.
Extraño ese olor a café recién preparado para degustarlo por la mañana en compañía de conocidos para propuestas de negocios. Además el ruido de las fichas del domino sobre la mesa del Club luego de una sesión de trabajo.
Pero también me hizo reconocer mi hogar. Ahora que se guarda en la alacena, ubico los donde se guardan los enseres domésticos, identifico mejor a los vecinos, todo ello obligado a este confinamiento en la lucha por la vida.
Seguiré en espera de la vacuna contra el COVID-19 para poder enfrentar la nueva realidad en el 2021, en nuevas compañías y con nuevos compañeros de trabajo que juntos caminaremos los senderos laborales aún bajo el temor pandémico mundial.
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