Por Iván Soto Hernández Durango vive en el sistema de la venganza Los duranguenses tenemos el sartén por el mando para decidir si queremos que el siguiente sexenio nos gobierne el sistema de venganzas que venimos padeciendo hace 30 años o más, o si por fin le damos la vuelta a esa triste y penosa […]
Por Iván Soto Hernández
Durango vive en el sistema de la venganza
Los duranguenses tenemos el sartén por el mando para decidir si queremos que el siguiente sexenio nos gobierne el sistema de venganzas que venimos padeciendo hace 30 años o más, o si por fin le damos la vuelta a esa triste y penosa realidad que tanto daño nos ha hecho.
Cuando José Ramírez Gamero terminó su mandato (1986-1992), lo poco o mucho que haya hecho bien lo borró en los primeros meses el nuevo gobierno de Maximiliano Silerio Esparza (1992-1998).
Entre ellos existía una especie de rivalidad producto de las competencias internas para ser Gobernador de Durango, ya que Silerio sentía que la merecía en el 86, pero pudo más el peso político de Don Antonio Ramírez y su gran compadre Fidel Velázquez, líderes hegemónicos de la entonces poderosa CTM.
Sin embargo, cuando entró Ángel Sergio Guerrero Mier se instaló una nueva era de venganzas y desquites contra los dos antecesores, en especial todo lo que oliera a Silerio Esparza y su grupo, ya que ellos pujaron al máximo por otro aspirante a la gubernatura y al final desde México el dedazo divino favoreció por fin a ASGM.
Lo que hizo Guerrero Mier era de esperarse: mandó a la banca a todos los que olieran a Silerio, o a casi todos, y algunos hasta el destierro por haber jugado contra la posibilidad de que Guerrero Mier gobernara Durango.
El tiempo pasó y la dosis que le propinó Silerio a Ramírez Gamero, luego Guerrero Mier a Silerio y sus equipos, fue la misma que aplicó Ismael Hernández Deras a Ángel Sergio y su familia y allegados.
Durango ha transitado casi 40 años en medio de venganzas, pues así como Ismael desconoció y persiguió a varios del equipo de su antecesor, así lo sufrió en carne propia por parte de Jorge Herrera Caldera, de quien menos se esperarían una reacción así los ismaelitas dado que era el primer gobernador que emanaba del anterior gobierno.
Pero ocurrió. Herrera Caldera rompió el cordón umbilical de fea manera, desterró a varios, persiguió a otros, metió a la cárcel a uno de los ahijados políticos más consentidos de Ismael, como es Adán Soria Ramírez, y acabaron enemistados de por vida personajes de ambos equipos.
El tiempo pasó y le toca entrar a José Rosas Aispuro Torres, quien, como ya se sabe, mantuvo durante los primeros años el discurso de ir hacia atrás para que la pague quien la deba. Ello derivó en encarcelamientos como el de Rafael Herrera, Leonor Gutiérrez o Guillermo Adame.
El punto es: cada gobernante va subiendo la vara con la que se miden los desquites y donde se puede observar el sistema de venganzas como un uso común y recurrente.
¿Qué preocupa? Que ya se va a empezar la renovación de poderes en Durango de cara al 2022, y que sea quien sea el o la ganadora, tiene que salirse del sistema de venganzas que lo único que provocan es una gran división social entre la ciudadanía.
Ustedes se preguntarán ¿por qué tendría que afectar a los ciudadanos el hecho de que los políticos se peleen al más alto nivel? La respuesta es simple, al menos en Durango capital la mayoría vive del gobierno, trabaja en alguna nómina oficial como el magisterio, la salud, la seguridad o depende de la obra pública o la proveeduría oficial. O ya al menos un pariente cercano tenemos en la política.
¿Qué necesitamos? Que los políticos dejen atrás las venganzas y los desquites. Que quien busque gobernar Durango cuando acabe el sexenio de Aispuro se comprometa a construir unidad y no todo lo contrario.
Eso no significa solapar o hacerse de la vista gorda con situaciones que requieran la observancia de la ley. No. Lo que significa es que ya no podemos seguir alimentando más y más sexenios de persecuciones, desquites, ataques, grillas subterráneas, etcétera. Ya no, ¡por favor!
Durango de por sí está jodido, y divididos vamos a estar más jodidos aún.
Disculpen las palabras pero es lo que siento y lo que creo, y no encuentro otras para expresarlo.
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@ivansottoh
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