EL ADULTO PROMEDIO SE ENOJA 14 VECES POR SEMANA, ADVIERTEN ESPECIALISTAS

La ira es una emoción natural en la vida cotidiana, pero cuando se vuelve recurrente o descontrolada puede afectar la salud física, emocional y las relaciones personales. Un informe reciente reveló que el adulto promedio se enoja 14 veces por semana y que tres de cada diez personas tienen dificultades para controlarla.

La ira: una emoción en tres dimensiones

De acuerdo con la Dra. Xiaolei Chen, médica de atención primaria del Hospital Houston Methodist, la ira se manifiesta en tres planos:

  • Fisiológico: provoca taquicardia, sudoración y tensión muscular.
  • Cognitivo: está moldeada por factores sociales y culturales.
  • Conductual: depende de la capacidad del cerebro para regular la emoción y evitar respuestas impulsivas.

La especialista señaló que los niveles elevados de cortisol —la hormona del estrés— potencian los episodios de ira. Este ciclo puede generar nerviosismo, agotamiento, insomnio y mayor riesgo de conductas agresivas.

Riesgos para la salud

La ira frecuente puede impactar en:

  • Salud cardiovascular (hipertensión, riesgo de infartos).
  • Calidad del sueño.
  • Resiliencia emocional y capacidad de afrontar el estrés.

Estrategias para manejar la ira

La Dra. Chen propone una “caja de herramientas” con técnicas prácticas para controlar la ira en el momento:

  • Respiración profunda: inhalar y exhalar lentamente con el diafragma durante 5 a 10 minutos.
  • Conexión a tierra: caminar, sumergirse en agua, sostener un trozo de hielo o enfocarse en aromas y sonidos.
  • Pausas conscientes: detenerse, reconocer la emoción y redirigir la atención con autocompasión.

A largo plazo, recomienda:

  • Dormir adecuadamente.
  • Realizar ejercicio regular.
  • Mantener una alimentación balanceada.
  • Practicar meditación o mindfulness.
  • Considerar terapia psicológica, especialmente cognitivo-conductual.

Cuándo buscar ayuda profesional

La especialista advirtió que si la ira interfiere de forma constante en la vida diaria o se relaciona con trauma, depresión o consumo de sustancias, es necesario acudir a un profesional de la salud mental.

Sentir ira no significa responder con arrebatos verbales o físicos. Fortalecer la parte del cerebro encargada de la toma de decisiones es clave para gestionarla de manera más saludable”, concluyó la Dra. Chen.

Información de NotiPress

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