Prácticas académicas aún vigentes en diversas universidades ya pueden ser superadas por herramientas básicas de inteligencia artificial, lo que evidencia una brecha creciente entre la formación en educación superior y las exigencias del entorno productivo. En este contexto, especialistas consultados por NotiPress advirtieron que el rezago no radica únicamente en la adopción tecnológica, sino en […]
Prácticas académicas aún vigentes en diversas universidades ya pueden ser superadas por herramientas básicas de inteligencia artificial, lo que evidencia una brecha creciente entre la formación en educación superior y las exigencias del entorno productivo. En este contexto, especialistas consultados por NotiPress advirtieron que el rezago no radica únicamente en la adopción tecnológica, sino en los métodos de enseñanza y evaluación que permanecen anclados a esquemas previos a la automatización.
Durante un hackatón realizado el 16 de junio de 2025 en el campus Santa Fe del Tecnológico de Monterrey, estudiantes desarrollaron propuestas de proyectos para el sector asegurador mexicano. El evento fue organizado por la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), y el equipo ganador presentó una solución basada en realidad virtual. Las actividades se desarrollaron mediante plataformas digitales como Pinpoint de Google y ChatGPT de OpenAI.
En ese marco, Rubén Mancha, profesor asociado de Babson College, explicó que en el entorno profesional la responsabilidad final sigue recayendo en las personas, incluso cuando se utilizan sistemas automatizados. Subrayó que el diseño, la interacción y la interpretación de los datos continúan siendo atribución humana, por lo que el pensamiento crítico resulta determinante para obtener resultados útiles al interactuar con la IA.
Evaluaciones académicas fuera de contexto
En entrevista con NotiPress, Fernando Leibowich Beker, CEO y cofundador de Lidd AI, y Haig Hanessian, de Cognition, coincidieron en que buena parte de la formación universitaria sigue midiendo habilidades que dejaron de ser diferenciales en el mercado laboral.
Leibowich Beker relató que durante un hackatón al que fue invitado en 2025, varios ejercicios podían resolverse fácilmente con herramientas de inteligencia artificial de acceso abierto. Esta situación, explicó, evidenció la falta de actualización en los criterios de evaluación académica. “Los profesores quedaron sorprendidos porque no habían considerado esa posibilidad; seguían usando los mismos ejercicios de hace siete años”, señaló.
El especialista sostuvo que el problema no es el uso de IA en sí, sino la persistencia de esquemas de evaluación diseñados para un entorno previo a la automatización, donde las tareas repetitivas tenían mayor peso formativo.
El futuro del trabajo y el rol humano
Desde Silicon Valley, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, señaló en una entrevista con Alex Kantrowitz en el podcast Big Technology Podcast que el futuro de la inteligencia artificial estará enfocado en la ejecución, mientras que los humanos se concentrarán en la toma de decisiones.
En línea con esta visión, un estudio de Microsoft Research publicado en 2025 indicó que seis de cada diez trabajadores del conocimiento revisan y reflexionan sobre su trabajo cuando utilizan inteligencia artificial, especialmente aquellos habituados al pensamiento crítico previo a la toma de decisiones.
Brecha entre academia e industria
Para Hanessian, la distancia entre universidades y sector productivo se amplía cuando los estudiantes no son expuestos a contextos reales de uso de la inteligencia artificial. En el ámbito profesional, explicó, las decisiones asistidas por IA se toman bajo restricciones concretas de tiempo, costos y responsabilidad, escenarios poco frecuentes en los planes de estudio tradicionales.
Aunque reconoció avances en instituciones como el MIT, Harvard o Berkeley, también mencionó la alta exigencia de ingreso en centros como los Indian Institutes of Technology (IIT), como parte de un modelo educativo enfocado en el desarrollo del pensamiento crítico.
Los especialistas coincidieron en que el principal desafío para la educación superior no es solo incorporar inteligencia artificial en las aulas, sino redefinir qué habilidades se enseñan y evalúan. En un entorno donde la ventaja competitiva ya no está en ejecutar tareas, sino en definir problemas y supervisar procesos tecnológicos, la actualización de contenidos y métodos de evaluación se perfila como uno de los retos más urgentes para las universidades.
Información de NotiPress
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