Después de más de 14 años de esfuerzos binacionales para recuperar al lobo mexicano, Durango podría convertirse en el nuevo hogar de esta emblemática especie en peligro de extinción. Actualmente, se estima que existen entre 35 y 40 ejemplares en libertad en la Sierra de Chihuahua, resultado de un programa de conservación que comenzó tras […]
Después de más de 14 años de esfuerzos binacionales para recuperar al lobo mexicano, Durango podría convertirse en el nuevo hogar de esta emblemática especie en peligro de extinción. Actualmente, se estima que existen entre 35 y 40 ejemplares en libertad en la Sierra de Chihuahua, resultado de un programa de conservación que comenzó tras su virtual desaparición en la década de 1970.
El lobo mexicano, una subespecie del lobo gris, fue víctima de campañas de exterminio en México y Estados Unidos durante los años 50. Para los años 70 ya no existían ejemplares en libertad, por lo que ambos países conformaron un comité de recuperación y capturaron a los últimos individuos detectados en Durango y Chihuahua para iniciar un programa de reproducción bajo cuidado humano.
Esta iniciativa, conocida como conservación ex situ, permitió desarrollar un banco genético a través de zoológicos e instituciones especializadas en ambos países.
Desde 2011, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) impulsa el Programa de Reintroducción del Lobo Mexicano en colaboración con la Dirección General de Vida Silvestre (DGVS), la Conanp, y organismos internacionales como los Departamentos de Pesca y Vida Silvestre de Arizona y Nuevo México.
A través del Comité Binacional México–Estados Unidos, cada año se revisan estrategias de reproducción, manejo genético y selección de sitios de liberación. Actualmente, 23 instituciones en México resguardan a 116 lobos en condiciones controladas: 69 machos y 47 hembras.
Uno de los mayores logros recientes es el nacimiento de cuatro lobeznos en el Centro de Conservación de la Vida Silvestre de San Juan de Aragón, Ciudad de México. Estos cachorros pertenecen al linaje Aragón, uno de los más importantes dentro del programa. Su madre, identificada como Studbook 1407, posee el valor genético más alto de toda la población cautiva.
Estos nacimientos se concretaron tras acuerdos tomados en la última reunión binacional celebrada en el zoológico de Cincinnati, Ohio.
Durante la XXXI Reunión Binacional para la Conservación del Lobo Mexicano, realizada en julio pasado en la Ciudad de México, se presentó una nueva zona de reintroducción en el estado de Durango, propuesta por especialistas mexicanos.
El director general de Vida Silvestre, Fernando Gual Sill, destacó la importancia de ampliar las áreas de liberación. Mientras tanto, Julia Álvarez Icaza, secretaria del Medio Ambiente de CDMX, subrayó que el lobo mexicano pasó de estar “probablemente extinto en vida silvestre” a “en peligro de extinción”, un avance que permite vislumbrar un futuro más prometedor para la especie.
Por su parte, José Antonio González Azuara, de la Conanp, resaltó la creación de la Subsecretaría de Biodiversidad y Restauración Ambiental en la Semarnat como una herramienta clave para continuar con la protección del lobo y de otras especies en riesgo, dentro y fuera de las Áreas Naturales Protegidas.
Con la inclusión de Durango en este esfuerzo binacional, México da un nuevo paso en la recuperación de una especie vital para el equilibrio ecológico del norte del país. ¿El siguiente aullido del lobo mexicano se escuchará en los bosques duranguenses? Todo parece indicar que sí.
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