Desde 53 años la herida sigue abierta. Como solo a un gobierno alejado del neoliberalismo pero cercano a la inquisición y a la barbarie se le ocurrió frenar una manifestación estudiantil La situación que derivó en una masacre empezó con una pelea de estudiantes en el centro de Ciudad de México. El grupo antimotines […]
Desde 53 años la herida sigue abierta. Como solo a un gobierno alejado del neoliberalismo pero cercano a la inquisición y a la barbarie se le ocurrió frenar una manifestación estudiantil
La situación que derivó en una masacre empezó con una pelea de estudiantes en el centro de Ciudad de México.
El grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos intervino. Lo cual hizo de manera brutal, golpeó a decenas de estudiantes y testigos de la pelea, persiguió a los jóvenes hasta las escuelas donde buscaron refugio y también allí agredió a alumnos y profesores que impartían clase.Era el 23 de julio de 1968, cuando la policía ataco una preparatoria en la Colonia Juárez ataque que fue excesivo. Cuatro días después, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizaron una marcha contra la violencia policial.
A la cual se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano, fue reprimida por los granaderos.
A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.
Las autoridades reportaron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.
El Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no logró contener el movimiento agrupado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH). Lo cual provocó que el rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunciará en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.
El movimiento sólo fue contenido hasta el día del 2 de octubre. Cuando fue convocada una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.
Ahí, cientos de soldados rodearon el lugar. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia, inició una balacera contra la multitud.
Cincuenta y tres años después, aún no está claro dónde empezaron los disparos. Tampoco se sabe realmente cuántas personas murieron o fueron heridas.
Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.
Lastre que arrastra aun lleva a más de medio siglo
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