Minoría legislativa se mantiene firme en su intención de bloquear iniciativa de AMLO La Cámara de Diputados tiene este domingo poco común. Los legisladores discuten reforma constitucional en materia eléctrica presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador para limitar la participación privada en el sector. Es una de las máximas prioridades del mandatario y […]
Minoría legislativa se mantiene firme en su intención de bloquear iniciativa de AMLO
La Cámara de Diputados tiene este domingo poco común. Los legisladores discuten reforma constitucional en materia eléctrica presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador para limitar la participación privada en el sector.
Es una de las máximas prioridades del mandatario y se nota en el ambiente, tenso y cargado de soflamas y acusaciones cruzadas de “traición a México”.
Morena el partido en el gobierno, no cuenta con los votos, pero ha decidido presentar la votación en términos nacionalistas como una batalla por la “soberanía” del país, supuestamente amenazada por empresas extranjeras. La oposición se mantiene firme en su rechazo a la reforma por considerar que encarecerá la electricidad y provocará mayor contaminación.
La discusión inicio pasado el mediodía después de comprobarse una asistencia casi completa, 498 presentes de un total de 500 legisladores. Se prevé un debate largo. Las primeras tres horas revisaron una petición de Morena para que se expulse de la discusión a Margarita Zavala, diputada del PAN.
La morenista Andrea Chávez la ha acusado de “conflicto de interés” porque su esposo, el expresidente Felipe Calderón, fue consejero de una filial de la multinacional española Iberdrola tras dejar el poder.
Tras declararse una pausa para revisar la petición, el presidente de la Cámara, Sergio Gutiérrez Luna, ha exhortado a Zavala a excusarse del debate.
La diputada ha afirmado que la Dirección Jurídica de la Cámara ya había desestimado la existencia de un conflicto de interés y ha acusado a Morena de querer retrasar la discusión. “Han utilizado este momento para retrasar un debate que no quieren dar”, ha declarado.
Resuelta la petición, Morena presento la propuesta de reforma enviada por López Obrador como un intento de “recobrar para el país la conducción de la industria eléctrica” en una serie de discursos sazonados de proclamas nacionalistas.
La iniciativa del presidente busca frenar la liberalización de la generación eléctrica, iniciada a principios de los años 90, y “rescatar” a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que en los últimos años ha perdido terreno ante los menores costos de producción de las centrales privadas.
Para ello, las modificaciones contemplan cancelar todos los contratos de privados, darle a la CFE por lo menos el 54% de la generación, y privilegiar las centrales de la paraestatal, ya sean más caras o contaminantes.
En el arranque del debate, el diputado morenista Juan Ramiro Robledo ha cargado contra Iberdrola, uno de los blancos favoritos del Gobierno, y ha pedido leer en voz alta los detalles de dos facturas de la empresa.
Robledo ha tachado el modelo actual de “libre mercado”. Detrás de la propuesta, en cambio, hay “criterios nacionalistas y técnicos”, ha dicho.
Más tarde, el coordinador de la bancada mayoritaria, Ignacio Mier, ha tomado la palabra rodeado de diputados que gritaban “¡quieren robar!” a la oposición.
Mier dijo que la votación era “seguramente la más importante de la legislatura” y que Morena había integrado 10 de los 12 puntos presentados por la oposición, como la aplicación de menores tarifas para el sector agrícola. Parecía una mano tendida a la minoría pero, poco después, la ha atacado duramente. “¡Sus jefes son el, Iberdrola…!”, les ha dicho, y ha puesto la grabación del discurso del expresidente Adolfo López Mateos en el que anunciaba la nacionalización de la industria eléctrica en 1960.
Frente a las acusaciones de Morena, decenas de diputados de la coalición Va por México, formada por PAN, PRI y PRD, tomaron la tribuna para rechazar la reforma, entre gritos de “¡no va a pasar!”.
El líder priista, Alejandro Moreno, ha advertido que el bloque mayoritario encajará “la derrota más monumental”.
Sobre la iniciativa, el diputado ha acusado a Morena de “dar la espalda a la transición energética”, al limitar la participación de centrales privadas renovables, y ha asegurado que la reforma “abriría la puerta a litigios y pagos de indemnizaciones” por la cancelación de contratos.
A su vez, Jorge Álvarez Máynez, de Movimiento Ciudadano, ha declarado que la “patria no es la CFE” y que la reforma “incrementaría los precios y volvería más lenta la transición energética”. Gutiérrez Luna presidente de la mesa directiva, se ha visto obligado a llamar al orden a los diputados ante las constantes interrupciones de los oradores.
Aunque se debatía la reforma eléctrica, la discusión ha tomado por momentos tintes más generales sobre el momento político que se vive.
La oposición ha augurado que este domingo se abre un nuevo capítulo con un Poder Legislativo más dispuesto a plantarle cara al Ejecutivo. “Hoy les decimos que estamos más unidos que nunca”, ha declarado Jorge Romero, del PAN, sobre la unidad de la coalición Va por México.
Alejandro Moreno ha advertido al bloque mayoritario que la oposición “no va a pasar ninguna propuesta” del Gobierno si sigue con “esa actitud soberbia”, en referencia a las reformas electoral y de seguridad anunciadas por López Obrador.

Del bando contrario, Gerardo Fernández Noroña, del Partido del Trabajo, aliado de Morena, ha asegurado que la “traidora” oposición “cava su propia tumba” y ha pronosticado el triunfo del movimiento de López Obrador en las elecciones estatales de junio y en las presidenciales de 2024.
La tensión ha estado presente desde un inicio. Antes de abrirse la sesión, los dos bandos se han gritado en el salón del pleno. “¡No va a pasar, no va a pasar!”, exclamaban los representantes de la oposición. “¡Esos son, esos son los que venden la nación!”, respondían los diputados de Morena.
Uno de ellos iba vestido con el uniforme y el casco de los mecánicos de la CFE, empresa paraestatal que la reforma busca fortalecer. Muchos de los gritos morenistas iban dirigidos al PRI, el partido al que han tratado de convencer sin éxito de votar a favor de la reforma.
“Si el PRI pudiera, a su madre vendiera”, repetían. En medio del barullo, el líder priista, Alejandro Moreno, decía que no con el dedo. Los legisladores de Movimiento Ciudadanos se paseaban por el salón con máscaras antigás y con carteles a favor de las energías limpias.
Afuera de la Cámara, cientos de seguidores de AMLO se han congregado desde temprano para reclamar que se apruebe la reforma y para seguir el debate a través de una pantalla gigante. “No queremos que el sector quede en manos de las empresas extranjeras.
El Estado debe de tener el control”, dice Ernesto Cortés, un comerciante de 46 años, con varias banderitas en la mano. Cortés asegura que se quedará allí “hasta que se vote” la iniciativa.
La aprobación de la reforma se ve complicada. Morena y aliados necesitan 334 diputados para alcanzar la mayoría de dos tercios, 56 más de los que tienen ahora.
Hay programados 72 diputados oradores para exponer sus reservas.
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