Psicóloga Belem Álvarez Manilla Rodríguez    

¿Qué hace que evitemos comenzar una tarea o un deber?

¿Cuánto tiempo podemos tardar en hacer pendientes?

¿Por qué nos cuesta trabajo decidir comenzar?

Son preguntas que en algún momento todos de alguna manera nos hemos hecho, la procrastinación es un concepto utilizado desde el siglo XV para describir como una persona al no pagar sus penitencias podía pasar años viviendo en “pecados mortales”, entonces actualmente cuando tardamos en comenzar en realizar algo que tenemos que hacer nos llenamos de un sentimiento parecido al que en la antigüedad los creyentes percibían como que llegarían “un castigos divinos” es decir nos da ansiedad al no cumplir con nuestro deber en tiempo y forma.

A veces parece que es falta de buenos hábitos y costumbres, como si nunca hubiésemos aprendido hacer la tarea o algo parecido. Sin embargo, hay afectaciones emocionales o psicológicas que nos hacen caer en la procrastinación.

Tardarse mucho para decidirse hacer algo cada vez es más común, esto puede deberse a la saturación de información a la mano y a la exposición tan inmediata actual a través de las redes sociales.

Algunos se autodiagnostican con trastorno de déficit de atención y otros sólo mencionan los mil y un escenarios por los que no hacen las cosas.

Lo que sucede cuando alguien no se determina para hacer algo puede ser por rasgos obsesivos, como, por ejemplo, querer que sea “perfecto” cuidando el más mínimo detalle para que no vaya haber fallas, muchas veces el cuidado de esos detalles cuesta tiempo y o dinero por lo que se piensa mucho antes de llevarse a cabo. Otros tienen la fantasía de que las cosas si no le das interés se resuelven solas, cuando en realidad no hay consciencia de los errores que se comenten en los intentos y que por ello cuando se deja de hacer parece que se resuelve y más bien se dejan de cometer errores porque se asume el miedo a equivocarse.

Para entender cual es el caso en particular de cada persona seria muy bueno acudir a psicoanálisis para autobservarse y profundizar a que se le tiene miedo realmente a la hora de evitar comenzar deberes que en la mayoría de las veces son para nuestro bienestar, pues un cambio significativo en la manera de ver la tarea en cuestión puede ser clave para la solución del problema.

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