El panorama económico para México es adverso, “no es bueno”, porque el país ha caído en materia de productividad y potencial de crecimiento, alertó el exsecretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría. Al asistir a un foro en materia económica organizado en la Cámara de Diputados, […]
El panorama económico para México es adverso, “no es bueno”, porque el país ha caído en materia de productividad y potencial de crecimiento, alertó el exsecretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), José Ángel Gurría.
Al asistir a un foro en materia económica organizado en la Cámara de Diputados, el exfuncionario federal indicó que el país debe “atraer a la clientela”, para contar con más inversiones, que son las que generan empleo, productividad y crecimiento.
Sin embargo, sin certeza para la inversión, los pronósticos serán cada vez más complicados para el país, abundó.
Ello, tras puntualizar que la tendencia de bajo crecimiento y pérdida de productividad no es nueva, sino que se gestó desde hace décadas.
“Tenemos que atraer a la clientela, ¿y por qué?, ¡porque la necesitamos! Porque el crecimiento que necesita México que no es de 2 por ciento”, refrendó.
Se requiere un crecimiento sostenido al 5 por ciento, durante una o dos generaciones seguidas, a fin de recuperar el “tiempo perdido” y enfrentar las graves desigualdades y pobreza que siguen aquejando a aproximadamente el 70 por ciento de la población, abundaron.
“Ha venido bajando la productividad, ha venido bajando también lo que llamaríamos el potencial de crecimiento hacia adelante. Pero tiene otras cosas, el estado de derecho, la estabilidad política, la estabilidad económica, financiera, el tema de la seguridad”, recalcó.
Reconoció que la problemática no es nueva e incluso admitió su responsabilidad, ya que cuando le tocó encabezar la Secretaría de Hacienda no pudo impulsar las soluciones necesarias.
No obstante, Gurría Treviño indicó que ello no significa que no se puedan tomar medidas necesarias para recuperar la dinámica de crecimiento económico, como una reforma fiscal profunda.
“Hay muchas cosas que se pueden hacer cerrando los escapes que tienen muchos de los más grandes contribuyentes, sin embargo, también se requiere en México una muy importante reforma fiscal”, dijo.
En su exposición durante el foro “Desafíos y oportunidades para el sector productivo de México”, convocado por la Comisión de Economía en San Lázaro, fue enfático en señalar que con el crecimiento promedio de 2 por ciento, México no podrá recuperar rumbo al 2024, los niveles que presentaba en el año 2019, previo a la pandemia.
Expresó que la inflación a nivel internacional ha impactado en la economía mexicana, que si bien es exportadora de petróleo, también es importadora neta de insumos energéticos procesados.
En cuanto a la productividad, recordó que recientemente el país cayó del lugar 35 al 37, su nivel más bajo de la historia, y el cual equivale apenas a un tercio de la productividad que reportan los 18 países de la OCDE a los que “les va mejor”.
Gurría manifestó que uno de los grandes problemas de la economía mexicana, es el alto nivel de informalidad, estimado entre 55 y 57 por ciento de la población con empleo y que no paga impuestos como debería.
Para crecer, destacó, la economía mexicana no puede ser “informal”; aunado a que actualmente se sostiene en el consumo, cuando debería tener base en la inversión que en los ámbitos público y privado, ha sido “débil”.
La incertidumbre, insistió, afecta las inversiones, que a su vez atraen capitales.
Para alcanzar un crecimiento de 5 por ciento en promedio, el país tiene que atraer a sus clientes, es decir, a los inversionistas, pero sin certeza jurídica, esto no será posible, alertó.
Se refirió a los “gobiernos chiquitos”, con poca capacidad de recaudación y de inversión pública en rubros prioritarios como salud y educación.
La escasa recaudación fiscal, de apenas 17 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) combinada con poca responsabilidad fiscal, da como resultado una economía como la mexicana que, pese a sus circunstancias, puede hacer mucho más para recaudar y reducir las brechas de desigualdad, como impulsar una reforma fiscal de fondo.
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