Acciones, poco comunes, sin ampliación de plazo para declaración anual de impuestos. Y ni ayuda fiscal en esta recesión global a sectores productivos.
En este gobierno Presidencial, lo importante es ir en contra de todo sentido común. Caminar el jefe del Ejecutivo para ir saludar a la madre del narcotraficante número 1 de México quien con su familia realiza crueles asesinatos y siembra el terror en la población civil. Como ocurrió en octubre pasado, cuando la ciudad de Culiacán quedo inmersa a la balacera que sicarios provocaron para liberar al hijo del narcotraficante hoy en sentenciado en una prisión de Estados unidos de Norteamérica.
El no, recibir a Javier Sicilia que encabezó una marcha por la paz junto con integrantes de la familia Lebarón, a quienes sicarios masacraron a integrantes de su familia, mujeres y menores de edad en inmediaciones de Chihuahua y Sonora cerca de la frontera con EUA.
La incongruencia de acusar al pasado de lo que hoy se vive. De mencionar que la corrupción de años atrás ha generado los problemas, aun a 16 meses de estar al frente del gobierno. El presidente Andrés Manuel López Obrador, va contra toda lógica. Invoca abrazos y rechaza la violencia. Violencia verbal que él aplica día a día en su conferencia matutina, exposición que hace para decir lo que él quiere que se publique.
Mi duda era, había alguien que le explicara cómo está la situación real del país. Y si hay quien se lo dice, pero el Presidente no hace caso. Solo su idea es la que permea. Como este lunes dijo que México es un país de jóvenes, con edad promedio de 28 años, cuando es de poco más de 29. Y la esperanza de vida se prevé que será de 75.4 del 2020 a 2025. Es decir el envejecimiento de la población es inevitable.
Pero más aún en estos momentos donde la pandemia del COVIN-19 es una amenaza global, él no se cuida y respeta la “sana distancia”. Es el reflejo de lo que hace la mayoría de la ciudadanía. No se ha dado cuenta que su actitud y su comportamiento es ejemplo para que el pueblo lo imite.
Esa actitud de desdén que mostro contra las instituciones que las “mando al diablo” cuando fue candidato hace más de una década, y que ahora como Presidente transformo ese desdeño en actitud impositiva y arbitraria que refleja un resentimiento contra él mismo y daña al país.
Con el enemigo invisible del coronavirus. No ha tomado decisiones en defensa y protección del pueblo, pueblo que le llevo a la Presidencia. Por decisión propia no abasteció al sector salud de insumos para la atención de la ciudadanía en tiempo y forma. Ahora acusa que la corrupción no le dejo actuar. Pero por lo menos para las compras de este 2020, se debieron hacer desde octubre pasado. Pero como aún estaba Raquel Buenrostro en la oficial mayor de la Secretaria de Hacienda, no ordeno la adquisición y hoy cientos de enfermos crónicos padecen de esa mala decisión. Y ni hablar para atender a contagiados por COVÍN-19, con un sistema de Salud colapsado. Él considera que con sus escapularios protegerá a los mexicanos.
Más aun no ha planeado un plan de contingencia económica ante la recesión mundial que se vive. Hasta este fin de semana llamo a no salir de casa para evitar contagio. Pero la economía del mexicano depende de la informalidad, el comercio sin que registre pago de impuestos al Estado. Por eso la gente acude a sus trabajos ambulantes. Para este sistema comercial informal no ha dado respuesta. Pero tampoco para el formal para el empresario, industrial, los comerciantes establecidos, emprendedores y los pymes, que pagan impuestos y tienen en riesgo su inversión grande o pequeña no importan.
Hay que recordar que nueve de cada 10 negocios en México son pequeños negocios es decir pymes que son los que generan el mayor número de empleos en el país y son negocios más vulnerables ante esta recesión. Y a quienes castiga sin darles alicientes para que puedan pasar esta difícil situación. Y más aún la declaración anual de impuestos del ejercicio 2019 en estos momentos de emergencia sanitaria no tuvo prorroga. Las empresas deberán cumplir con el fin de este mes su obligación fiscal. Y las personas físicas tienen como fecha límite el 30 de abril próximo. Esperemos que en la devolución de impuestos a favor, no apliquen la misma decisión “NI los veo ni los oigo”. Como hasta ahora se ha hecho.
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