En medio de una nueva escalada de tensión entre Washington y La Habana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un endurecimiento de sanciones económicas contra Cuba y lanzó nuevas amenazas contra la isla, mientras que el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió con un mensaje de resistencia durante las movilizaciones por el Día del […]
En medio de una nueva escalada de tensión entre Washington y La Habana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un endurecimiento de sanciones económicas contra Cuba y lanzó nuevas amenazas contra la isla, mientras que el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió con un mensaje de resistencia durante las movilizaciones por el Día del Trabajo en La Habana.
Trump informó, a través del Departamento de Estado, una ampliación de las medidas restrictivas contra el gobierno cubano al señalar que la isla representa una “amenaza extraordinaria” para la seguridad estadounidense. Las nuevas disposiciones incluyen sanciones a bancos extranjeros que mantengan relaciones con el gobierno cubano, restricciones migratorias más severas y castigos para personas o empresas vinculadas con sectores como energía, minería y presuntas violaciones a derechos humanos.
La administración estadounidense justificó parte de las medidas asegurando que Cuba ha contribuido al flujo migratorio irregular hacia Estados Unidos, señalando la llegada de cientos de miles de migrantes desde 2022.
Además de las sanciones, Trump elevó el tono con declaraciones de carácter militar al asegurar que, tras concluir su campaña en Irán, podría dirigir acciones contra Cuba, mencionando incluso el despliegue del portaviones Abraham Lincoln cerca de territorio cubano.
Desde La Habana, el gobierno cubano respondió con firmeza durante la tradicional conmemoración del Primero de Mayo, que en esta ocasión se realizó frente a la embajada de Estados Unidos bajo la consigna “La patria se defiende”.
Acompañado por el exmandatario Raúl Castro, Díaz-Canel rechazó las amenazas y afirmó que Cuba no cederá ante la presión estadounidense.
“El miedo no come aquí”, declaró el presidente cubano ante miles de asistentes, al tiempo que denunció las nuevas sanciones como una muestra de “pobreza moral” y una política de intimidación por parte de Washington.
El mandatario sostuvo que el bloqueo económico y su reforzamiento afectan directamente al pueblo cubano, mientras insistió en la disposición de su gobierno al diálogo, pero sin condiciones.
Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez calificó las nuevas medidas como un castigo colectivo y una violación a principios internacionales, acusando a Estados Unidos de aplicar políticas extraterritoriales contrarias a la Carta de las Naciones Unidas.
Durante el acto también fueron entregadas al gobierno cubano más de 6.2 millones de firmas de ciudadanos que respaldan la postura oficial contra el bloqueo y en favor de la paz.
La confrontación entre ambos países revive uno de los capítulos más tensos de su histórica relación bilateral, en un contexto donde las sanciones económicas, la migración y la retórica política vuelven a marcar el rumbo entre Washington y La Habana.
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