Agua racionada y, agua para inundar. Es la pregunta para México. La relación acuática del actual gobierno no va del todo bien por lo menos en la presas de agua del país. En solo unos meses septiembre, octubre y noviembre. En Chihuahua se detono el primer conflicto en la presa La Boquilla donde cientos […]
Agua racionada y, agua para inundar. Es la pregunta para México.
La relación acuática del actual gobierno no va del todo bien por lo menos en la presas de agua del país. En solo unos meses septiembre, octubre y noviembre. En Chihuahua se detono el primer conflicto en la presa La Boquilla donde cientos de agricultores de la región tomaron la instalación para evitar pagar agua a EUA.
Lo cual hubiera sido una manifestación más donde se sometiera a representantes de las fuerzas del orden, pero hubo un crimen que aunque fuera accidental o de daños colaterales, fue la muerte de una activista que enluto una familia chihuahuense.
Tragedia que implico a elementos de la “Guardia Nacional” de ese entonces porque ahora parece que ya está en la Secretaria de Seguridad federal.
Chihuahua tiene pendiente de entregar 319.8 millones de metros cúbicos de agua provenientes del Río Conchos, de los 289.4 millones de metros cúbicos que le corresponde dar a Estados Unidos, por el tratado de 1944.
Según el Tratado de Aguas Internacionales entre México y el vecino país del Norte, son seis ríos nacionales los que deben aportar al tratado: Río Conchos, Chihuahua; Las Vacas, San Diego, San Rodrigo, y Escondido, en Coahuila; y Salado.
Pero ante este conflicto de falta de agua aun no resuelto en el norte del país de la presa La Boquilla. Surgió en el sureste el otro, pero ahora por exceso de agua. Tras abrir las compuertas de la presa “peñitas”, luego del exceso de lluvias en la región, se desfogaron millones de metros cúbicos a través del río Grijalva, que inundaron las zonas bajas de Tabasco.
El presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció que se tomó la decisión de inundar zonas “más pobres” de Tabasco para no afectar la capital Villahermosa.
“Desde luego se perjudicó a la gente de Nacajuca, Macuspana, son los chontales, los más pobres, pero teníamos que tomar una decisión”, señaló el Presidente en un video que publicó en el que se le ve sobrevolado las zonas afectadas.
Resultado, miles de tabasqueños viven bajo el agua y, bajo el temor de la rapiña por abandonar sus hogares anegados y, la amenaza de los cocodrilos. También en algunas poblaciones de Chiapas se vive esta situación. Algunos han muerto al ser atrapados por la fuerza del agua.
A esta declaración de López Obrador, se suma lo dicho por Blanca Jiménez Cisneros, directora de la Comisión Nacional del Agua, en entrevista con Milenio, que no puede garantizar que el río Grijalva no se desborde de nuevo, pero sí aseguró que los tabasqueños deben estar conscientes de que “aquí les tocó vivir y hay que adaptarse a las circunstancias”.
Es decir la decisión política seguirá mandando sobre miles de mexicanos sean del norte o del sur, seguirán viendo dañados sus vidas y patrimonio. Aunque aún ahora se sigue culpando al pasado. Pasado que no ha sido con tantas complicaciones como en el tiempo actual.
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