A un mes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Fondo Monetario Internacional advirtió que el conflicto podría provocar un aumento significativo en los precios de los alimentos, además de impactos en los energéticos, los mercados financieros y las cadenas de suministro. El organismo alertó que una de las principales preocupaciones […]
A un mes de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Fondo Monetario Internacional advirtió que el conflicto podría provocar un aumento significativo en los precios de los alimentos, además de impactos en los energéticos, los mercados financieros y las cadenas de suministro.
El organismo alertó que una de las principales preocupaciones es la interrupción en el transporte de fertilizantes, ya que cerca de un tercio de estos insumos transita por el Estrecho de Ormuz. Esta situación coincide con el inicio de la temporada de siembra en el hemisferio norte, lo que podría afectar los rendimientos agrícolas y encarecer aún más los alimentos.
El FMI señaló que, si los altos precios de la energía y los alimentos se mantienen, la inflación a nivel global aumentará y el crecimiento económico se verá afectado. En este contexto, los países de bajos ingresos enfrentarán mayores riesgos de inseguridad alimentaria, por lo que podrían requerir apoyo internacional adicional, aun cuando este tipo de ayuda ha disminuido en los últimos años.
El organismo también subrayó que el impacto de la guerra será desigual: las naciones importadoras de energía, así como las economías más pobres y con menores reservas, serán las más vulnerables frente a esta nueva crisis.
Asimismo, destacó que el encarecimiento de los alimentos representa un problema no solo económico, sino también social y político. En países de bajos ingresos, hasta el 36% del gasto familiar se destina a la alimentación, en comparación con el 20% en economías en desarrollo y apenas el 9% en países avanzados.
En el caso de México, la dependencia de fertilizantes importados sigue siendo alta. De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, el país adquiere alrededor del 65% de estos insumos del extranjero, proporción que puede incrementarse en ciertos periodos.
Datos de la Agencia Nacional de Aduanas indican que el año pasado México importó 3 millones de toneladas de fertilizantes, lo que representó un incremento del 2.3% en volumen respecto al año anterior. Los principales proveedores fueron Rusia y China, que en conjunto aportaron el 56.9% del total, seguidos por Omán y nuevamente Estados Unidos.
El FMI adelantó que presentará un análisis más detallado sobre las consecuencias económicas de este conflicto a mediados de abril, como parte de sus informes sobre perspectivas económicas globales, estabilidad financiera y monitoreo fiscal.
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