Movilidad y Transporte Público como Factor de Transformación Urbana La transformación de la Ciudad de México no puede entenderse sin considerar los sistemas de movilidad urbana, particularmente el transporte público. A diferencia de los procesos clásicos del pasado reciente, la gentrificación en ciudades europeas o estadounidenses donde el automóvil privado y la segregación suburbana juegan […]
Movilidad y Transporte Público como Factor de Transformación Urbana
La transformación de la Ciudad de México no puede entenderse sin considerar los sistemas de movilidad urbana, particularmente el transporte público. A diferencia de los procesos clásicos del pasado reciente, la gentrificación en ciudades europeas o estadounidenses donde el automóvil privado y la segregación suburbana juegan un rol predominante, en la capital mexicana los corredores de transporte público funcionan en muchos casos, como ejes estructurales del fenómeno.
Movilidad y transporte público son conceptos relacionados pero no equivalentes. Aunque suelen usarse indistintamente en el lenguaje común y en algunas políticas públicas su diferenciación es crucial para el análisis urbano.
La movilidad es un concepto que integra todas las formas en que las personas y bienes se desplazan por el territorio, incluyendo no solo los medios de transporte, sino también los diseños urbanos, su mobiliario, la infraestructura pública vial, la planeación económica espacial, los sistemas de transporte y hasta las condiciones sociales, económicas y culturales que influyen en los desplazamientos.
La movilidad está determinada por factores como el género, la edad, el ingreso, el empleo, la seguridad, el acceso a infraestructura, las capacidades físicas de las personas, las políticas y la evolución urbana y los medios de transporte disponibles. Una polìtica de movilidad bien planeada, tiene como objetivo, que todos puedan decidir desplazamientos con dignidad y eficiencia. Esto incluye modos como, caminar, andar en bicicleta, patín, motocicleta, automóvil, transporte público, transporte privado contratado, transporte escolar o laboral, etc. La movilidad es una dimensión central del derecho al acceso equitativo a la ciudad y sus oportunidades.
Por otro lado, el transporte público es un subconjunto dentro del sistema de movilidad. Se refiere a los servicios colectivos organizados para el traslado de personas por medios motorizados, generalmente accesibles a la población mediante pago (subsidios o tarifa completa). Los modos pueden ser, Metro, Metrobús, RTP, Trolebús, Cablebús, tren suburbano, microbuses, camiones concesionados y en algunos casos, transporte comunitario o concesionado. El transporte público requiere conocimientos especializados, sobre todo en urbes de la naturaleza de la Ciudad de México e implica aspectos que muchas veces se pasan de largo, como la planeación, el diseño de rutas, el control de frecuencias, el esquema de tarifas, el mantenimiento de la infraestructura y equipos rodantes y desde luego, un sano financiamiento público o privado.
Todo transporte público es parte del sistema de movilidad, pero no toda movilidad ocurre mediante transporte público. El análisis de movilidad permite entender cómo se construyen las oportunidades (o barreras) para desplazar personas o bienes en la ciudad, mientras que las políticas del transporte público se enfocan en los sistemas estructurados que ofrecen esa posibilidad.
Desde la expansión de líneas del Metro y Metrobús hasta los proyectos de conectividad intermodal (como el Cablebús o el Tren Interurbano), el acceso eficiente al transporte sigue siendo un deseo capitalino y con todo y sus fallas, se ha convertido en un catalizador para la transformación del valor del suelo y el desplazamiento de poblaciones originales.
Áreas previamente periféricas o marginales como Iztapalapa, Tláhuac o partes de la Gustavo A. Madero han comenzado a experimentar un renovado interés inmobiliario gracias a su mejor conexión con los centros de empleo y servicios.
Todo lo anterior, genera una paradoja urbana: mientras el transporte público es una herramienta de equidad en términos de acceso y derecho a la ciudad, también actúa como detonador de procesos especulativos que desplazan a los sectores populares. En este contexto, las políticas de movilidad sin regulación paralela del suelo o del mercado inmobiliario pueden acelerar la desigualdad urbana.
La movilidad, por tanto, no es solo una cuestión técnica, sino profundamente política. Las decisiones sobre dónde invertir en infraestructura de transporte determinan quién puede quedarse y quién se ve forzado a irse.
En la siguiente entrega vamos a recorrer las transformaciones urbanas gracias a la movilidad más significativas en la Ciudad de México.
Por César Santomé consultor y analista
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