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Jacinto Romero perdió la vida mientras conducía su vehículo. Tras condenar el homicidio del periodista Jacinto Romero Flores, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exigió a la fiscalía de Veracruz una investigación exhaustiva y expedita, que permita el esclarecimiento de los hechos y su posible vínculo con su actividad profesional, toda vez que […]
Jacinto Romero perdió la vida mientras conducía su vehículo.
Tras condenar el homicidio del periodista Jacinto Romero Flores, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exigió a la fiscalía de Veracruz una investigación exhaustiva y expedita, que permita el esclarecimiento de los hechos y su posible vínculo con su actividad profesional, toda vez que según denuncia su familia, había recibido amenazas con anterioridad.
El organismo recordó que el comunicador fue asesinado el pasado 19 de agosto en el municipio de Ixtaczoquitlán, Veracruz, por sujetos desconocidos que le dispararon mientras circulaba en su automóvil.
Detalló que periodista trabajaba, principalmente, en municipios indígenas en la sierra en Zongolica y Orizaba y era reconocido por sus denuncias por las injusticias sociales y la inseguridad.
“Por ello, la Comisión Nacional demanda a la Fiscalía General de Veracruz indagar los hechos y coordinar acciones para la atención integral de los familiares y víctimas indirectas en el caso, y estará atenta a la evolución de las diligencias que se realicen para la pronta identificación de responsables, a fin de que sean presentados ante la justicia y se les sancione de acuerdo a la ley, a la brevedad”, expuso en un comunicado.
En este contexto, la CNDH señaló que “es tiempo de acción y de reflexión”, toda vez que las agresiones a periodistas representan sin duda un atentado al ejercicio de la libertad de expresión y de prensa, pero es fundamental tener claras sus causas.
Refirió que desde noviembre de 2019, en que inició la actual gestión, se han registrado 45 asesinatos de periodistas, algunos por hacer denuncias contra políticos y funcionarios locales, otros por cubrir hallazgos de restos de desaparecidos o escenarios de ejecutados.
Recibían amenazas Incluso precisó que algunos de ellos contaban con escoltas, asignados por el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, o estaban en espera de ser incluidos en el mismo, por antecedentes de haber recibido amenazas por sus denuncias contra el crimen organizado.
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