A nivel nacional la tasa de mortalidad por cáncer de mama es de 17 defunciones por cada 100 mil mujeres a partir de los 20 años en adelante, está cifras nos dejan ver que en términos generales se trata de tasas altas de prevalencia, por lo que la situación se torna alarmante, señaló el doctor […]
A nivel nacional la tasa de mortalidad por cáncer de mama es de 17 defunciones por cada 100 mil mujeres a partir de los 20 años en adelante, está cifras nos dejan ver que en términos generales se trata de tasas altas de prevalencia, por lo que la situación se torna alarmante, señaló el doctor Víctor Marín, especialista en ginecología y fertilidad.
En entrevista, el especialista reconoció que, en la actualidad, es importante reconocer que cada vez más se detectan un mayor número de casos de cáncer de mama, en etapas tempranas, sin embargo, abundó, es de suma importancia que las mujeres tomen en cuenta los factores de riesgo y comenzar a adquirir hábitos de vida lo más saludables posible.
Habitualmente, puntualizó, el cáncer de mama se detectaba en mujeres de 50 años en adelante, “Sabíamos que aproximadamente una de cada 8 mujeres podría tener cáncer de mama en el curso de su vida y en la actualidad esta cifra se ha reducido hasta 1 de cada 7 mujeres que podrían tener cáncer de mama en alguna etapa de la vida”, aclaró.
El doctor Marín señaló que se siguen encontrando un mayor número de casos de cáncer en etapas avanzadas que desencadenan en muerte, en mujeres en edad avanzada de unos 70 años, sin embargo, “cerca de la mitad de los casos de cáncer de mama que se detectan en la actualidad son en mujeres menores de 50 años”, por lo cual, es necesario comenzar a realizar mamografías a partir de los 40 años.
Para las mujeres con antecedentes familiares de cáncer de mama este tipo de revisiones deben comenzarse a edades más tempranas, si la mamá, la tía, la prima, la abuelita, la hermana, la sobrina han tenido cáncer de mama “la mamografía se comienza por lo regular a partir de los 40 años, pero con antecedentes familiares deberá considerarse la posibilidad de comenzar a realizar este tipo de pruebas al menos 10 años antes respecto a la edad de cuando su familiar presentó este tipo de cáncer, porque es más o menos el tiempo que tarda la evolución de la enfermedad desde que está pequeñito hasta que llega a crecer y se puede palpar una bola”.
Ante ello, lo recomendable es revisar a partir de los 20 años, cada mes pasando el periodo menstrual, es el momento más adecuado y si no sabe hacerlo hay que acudir con el médico para que aprenda cómo, y acudir al ginecólogo, mastólogo u oncólogo a revisión al menos una vez al año, y a partir de los resultados y de ser necesario programar una mamografía un ultrasonido o algún otro estudio como pudiera ser una tomografía, si es que se detecta una bolita.
El ginecólogo especialista recordó que entre los factores de riesgo se encuentran la edad, tener más de 50 años, las mujeres que no tuvieron hijos, quienes no amamantaron, los antecedentes familiares de cáncer de mama, aquella persona que tuvo radiación en el pecho para atenderse algún cáncer como linfoma, todo esto aumenta el riesgo de presentar cáncer de mama, pero no es una regla de oro, ya que en la actualidad la mayoría de los tumores mamarios no tienen antecedentes familiares, son casos de novo, es decir, mutaciones nuevas.
Las mujeres sin antecedentes familiares, abundó, son las que presentan el mayor riesgo, porque entre 8 y 9 de cada 10 mujeres son debutantes en cáncer de mama, de ahí la importancia en mantener una adecuada revisión.
Ante este panorama, el doctor Víctor Marín, destacó la importancia en que las mujeres en general se procuren estilos de vida saludables, entre los que se incluye evitar el tabaquismo, consumo de alcohol muy moderado, o de preferencia evitarlo, llevar una dieta saludable, mantenerse en el peso corporal adecuado, evitar la comida chatarra, grasas saturadas o exceso de azúcares, así como procurarse alguna actividad física diaria mínimo por 30 minutos, pero si se puede por una hora, “sería fantástico”.
En cuanto a la maternidad, recomendó que los embarazos sean antes de los 35 años, o de preferencia antes de los 30, porque las células de las mamas, no llegan a su madurez, hasta que no amamanta ya que esta es la función final de la mama: producir leche para un bebé “y mientras esto no ocurre y los tejidos que no están completamente maduros son los que tienen el riesgo de generar un desarrollo hacia la malignidad es decir un cáncer.
Una dieta balanceada y saludable es importante a lo largo de la vida de la mujer, ya que algunos estudios señalan que el 35% de los cánceres que hay pudieran producirse por riesgos adquiridos por la nutrición es decir que 1 de cada 3 podrían ser producto de una mala alimentación.
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